viernes, 28 de marzo de 2014
Convocatoria día del niño en Martín Carrera
Convocatoria
Festival del día del niño en Martín Carrera
Convocamos a los universitarios y a todos los
interesados en impartir talleres y actividades para niños de forma gratuita en
la comunidad de Martín Carrera, delegación Gustavo A. Madero a que se sumen a
participar en esta actividad, ya sea elaborando y presentando un taller o
actividad o sumándose a los equipos de trabajo ya existentes. Como parte de las
actividades del Seminario de Educación popular en América Latina de la
Universidad Nacional Autónoma de México.
Justificación
Martín Carrera es una colonia en el DF con una
marginalidad muy alta, donde existe gran cantidad de niños en situación de
riesgo, es decir, con problemas recurrentes de violencia en casa y en la
comunidad, además de un acceso limitado a varios servicios.
El Seminario de Educación popular en
América Latina lleva algunos años trabajando en la comunidad de Martín Carrera; nuestra intención con este tipo de actividades no es
el altruismo, sino la apuesta a un trabajo de largo alcance, como coadyuvante, para
que la comunidad se transforme a sí misma.
Además de generar un vínculo entre egresados o alumnos de las universidades y la realidad social del país, para
poner al servicio de las comunidades los conocimientos generados en las
mismas.
Objetivos
generales
·
Iniciar el vínculo de la población de Martín
Carrera con la cultura de NO violencia.
·
Acercar a los niños y sus familias a una serie
de actividades pensadas desde la solidaridad del pueblo con el pueblo.
·
Vincular a los universitarios a comunidades que
necesitan de sus esfuerzos para resolver en conjunto una serie de problemáticas
sociales cotidianas.
Objetivos
particulares
·
Realizar un Festival del día del niño con la
temática de los “derechos de los niños”.
· Llevar a cabo talleres y actividades con esta
temática, para que desde una perspectiva lúdica el público se acerque a los
derechos y su ejercicio.
Información
general.
·
El festival se llevará a cabo el día 27 de abril
2014 de 12:00 a 16:00 hrs.
·
La primera
reunión de coordinación para el festival será el viernes 4 de abril de2014 a las 4:00 pm., en los Talleres
Estudiantiles de la Facultad de Ciencias, UNAM, Circuito Exterior, Ciudad
Universitaria, delegación Coyoacán, México, DF.
·
Todos los talleres y actividades deben estar
dirigidos a niños de entre 6 y 12 años de edad.
·
Todos los talleres y actividades deben tener
como temática “los derechos de los niños”.
·
Las actividades se realizarán en el local de la
Fundación Padre Adolfo Kolping, en General Santa Ana 241, colonia
Martín Carrera.
·
Todas las actividades deben ser gratuitas y abiertas a todo público.
· Los materiales de los talleres y actividades serán
conseguidos entre todos los que participemos de la actividad de manera
colectiva. Las formas se decidirán en la reunión de coordinación.
No está de más mencionar que el Seminario de
Educación Popular en América Latina es un colectivo autónomo y autogestivo, que
no pertenece a ningún partido político, ni recibe ningún tipo de apoyo
económico del gobierno o institución alguna. Todo nuestro trabajo está
sustentado en la solidaridad y en la convicción vehemente de que un mundo mejor
es posible.
martes, 29 de octubre de 2013
Cómo Hacer Una Asamblea Democrática (Manual)
Cómo Hacer Una Asamblea Democrática (Manual)
Circulo
de Educación Crítica e Integral (CEdCIn)
Seminario
de Educación Popular para América Latina (SEduPopAL)
Presentación
A continuación presentamos una serie de observaciones y
recomendaciones sobre lo que debe ser una asamblea. Estas afirmaciones son
fruto de la participación en un número no pequeño de reuniones de este tipo por
parte de los que signamos; no pretenden ser dictados, normas o condiciones, ni
para hacer una asamblea ni para llevarla al éxito. Intentamos sistematizar
nuestra experiencia al respecto sin mayor pretensión que contribuir a la transmisión
de la misma. Por lo mismo, cualquier observación, señalamiento, aportación o
aclaración nos parece pertinente y será bien recibida.
De igual manera pretendemos hacer de éste un texto
sintético con ideas generales, redactadas a manera de afirmación. Sin embargo,
por la naturaleza del tema, ha sido inevitable colocar argumentos subjetivos
que inician (o finalizan) discusiones polémicas; cuando así ha sucedido hemos
preferido dejarlo con la intención de generar reflexión que se verá plasmada en
otro documento, así que, igualmente, si creen que algo se tiene que discutir,
invitamos a que se generen los espacios y mecanismos pertinentes para ello.
Introducción
Creemos que, recientemente (del siglo
XIX a la fecha), los seres humanos han buscado formas de organizarse, de tomar decisiones
en colectivo que van más allá de lo natural y del destino manifiesto. Muchas
formas se han generado y nuevas van emergiendo.
La asamblea tiene
una connotación histórica (desde la revolución francesa hasta los actuales
movimientos de liberación de América Latina), contra-hegemónica y
revolucionaria (no siempre) cuando se basa en ciertos principios éticos, como
la igualdad entre los miembros que la conforman y la intención de incluir a los
más a través de la auto representación, sin delegación en instrumentos y personajes
secundarios.
Es importante
subrayar esto toda vez que lo que está aquí escrito pretende ser un instrumento
para personas en estas circunstancias, es decir, libres y de compromiso
revolucionario. No pretende ser una suerte de definición de “asamblea”, somos
conscientes de que al día de hoy se experimentan con otras formas en la toma de
decisiones, sólo queremos puntualizar lo que nosotros hemos experimentado
exitosamente como asamblea.
Por otro lado
también la asamblea es una forma natural de organización que requiere de pocas
premisas y pondera la discusión y la argumentación humana por sobre ideas de status quo, destino manifiesto o
criterios de autoridad; razón por la cual creemos también es un instrumento
para interrelacionarnos con nuestra realidad y aprender de ella. Por ello
también incluimos este manual en el contexto de técnicas pedagógicas de la
educación popular.
Cd. De México, Octubre del
2013
Manual para hacer una asamblea
Paso 1.
Asegúrese de querer hacer una asamblea
El acuerdo puede tener diferentes fuentes: casualidad,
necesidad, deseo, moralidad. Por lo anterior, las condiciones en las que una
asamblea se llevará a cabo pueden variar mucho, lo cual, a su vez, puede hacer
variar su efectividad, sobre todo si un sector se siente coercionado u orillado
de alguna manera.
Así pues, es importante hacer patente
que todos los convocados a una asamblea tienen que esforzarse o tolerar algo;
el acuerdo parte del hecho de que la asamblea nos deja en igualdad de
condiciones a todos pero también establece un compromiso implícito, que es
donde radica la fortaleza de esta forma de toma de decisiones.
Es importante convocar a partir de un
temario en un lugar representativo o de fácil acceso a la mayoría y en un
horario que sea conveniente para la extensión de la discusión.
Paso 2.
Nociones comunes
Previo a participar en una asamblea, como parte del
preámbulo, es saber algunas cosas que agilizarán la discusión y nos permitirá
sentirnos incluidos tanto en las argumentaciones como en la toma de acuerdos.
Ø Una asamblea es un ejercicio
de horizontalidad. Partimos del supuesto de que los participantes en la asamblea somos
iguales en tanto individuos, nadie tiene voto de calidad, derecho de veto, voto
por principio de autoridad o alguna prebenda que distinga su derecho de voz y
voto por sobre el del resto de los participantes de la asamblea. Eso no quiere
decir homogeneidad, algunos participantes pueden sobresalir por su capacidad
argumentativa o por su prolijidad en el trabajo, sin embargo su voz debe ser
escuchado en las mismas condiciones que el resto y su voto debe contar por uno
como todos los demás. Igualmente la posición más impopular de todas debe contar
con las mismas garantías.
Ø Una asamblea no es un foro
abierto. La
diferencia central entre una asamblea y un foro tiene que ver con la toma de decisiones
en torno a temas determinados, por lo mismo contamos con un tiempo limitado
para participar y escuchar el análisis del problema tenemos que intentar
centrarnos en el tema. Una asamblea no es el lugar para hacer reflexiones sobre
temas que no están directamente relacionados con la discusión, tampoco es un buen
lugar para improvisar o simplemente cubrir nuestra necesidad de ser escuchados;
debemos saber que algunas personas están haciendo esfuerzos de síntesis y
análisis hacia un tema, además del esfuerzo que ya implica estar ahí, así que
un distractor puede ser agresivo e irrespetuoso para con los participantes.
Ø Tenemos que enterarnos, antes,
de los temas fundamentales a discutir. Para evitar la improvisación y falta de elementos de
juicio para decantarnos por una u otra posición es conveniente llevar
investigado lo más posible sobre el tema a discutir.
Ø Es bueno tener clara nuestra
propia opinión o la falta de claridad de la misma. Para evitar sentimientos de
manipulación o exclusión es bueno tener más o menos claro nuestra posición para
saber si la asamblea me representa y está incluyendo mi punto de vista o para
admitir que a lo largo de la asamblea mi punto de vista se modificó por
visiones con las que estoy de acuerdo.
Ø Tenemos que acudir con voluntad
de consenso.
En equilibrio con lo anterior, debemos ser conscientes de que acudir a una
asamblea no garantiza que mi punto de vista prevalecerá intacto. Ocurre que a
veces nuestra posición carecía de cierta información o de cierta practicidad y
a lo largo de la discusión puede modificarse o ser cambiada por completo, ser conscientes
de este proceso nos garantizará que podemos llegar a acuerdos de manera más
fluida. Igualmente si existe alguien que está en desacuerdo con nosotros es
importante escucharlo y contra-argumentar con paciencia y asertividad con el
fin de que los acuerdos incluya a la mayor cantidad de personas posibles.
Ø Consenso no es unanimidad. La voluntad de consenso no
quiere decir que todo debe ser acordado por todos o que las propuestas de
acción y sus respectivas argumentaciones son, al unísono, el pensamiento de la
colectividad de individuos agrupados en la asamblea; son sentires generales
acuerdos gruesos que no pretenden agotar la textura ni homogeneizar el pensamiento,
son bases mínimas para seguir con lo colectivo, incluso puede ser que haya un sector
que esté francamente en contra pero que la argumentación, las condiciones
materiales y el peso de la mayoría sean suficiente como para no oponerse
(disentir); es decir, que el desacuerdo no es esencial como para romper con la
unidad de la asamblea y sus acuerdos.
Ø El poder de la mayoría. Finalmente es importante
tener conciencia de que algunas discusiones (en su totalidad o parcialmente) no
se concluyan o que se haya llegado a posiciones irreconciliables respecto a un
tema o bien que los desacuerdos ya no pueden solventarse (por tiempo, por falta
de conocimiento o por circunstancias ajenas a las del colectivo); en ese caso
una “Asamblea democrática” debe someter a votación algunas cosas y la mayoría
gana (pueden acordarse previamente las formas de la mayoría: como mayoría
calificada, mayoría simple, etc.), es importante saber de antemano que cuando
eso suceda todos los participantes de la asamblea estamos obligados a llevar a
cabo los acuerdos y argumentar los mandatos de la misma y asegurarnos que los
demás miembros sigan en esa dirección.
Paso 3. Las condiciones
materiales
En la medida de lo posible tenemos que procurar las
condiciones que nos permita estar, a los individuos que vamos a participar el
mayor tiempo posible discutiendo, con mediana comodidad. Asientos, altavoces,
pantalla, mesas, luz, etc. No digo que una asamblea debe tener todo esto[1],
el punto es que si todos los asistentes son conscientes de lo que debemos
procurar nos acercaremos lo más posible a las condiciones óptimas, apreciaremos
el esfuerzo de las/los que garantizaron las condiciones y sabremos que estamos
discutiendo en las mejores condiciones que nos hicimos con este propósito.
Paso 4. Para comenzar la sesión
Hasta aquí hemos procurado una serie de condiciones
que nos pueden hacer pensar (correctamente) que el esfuerzo, para llevar a cabo
una asamblea hace mucho que arrancó, ahora es importante resolver detalles
técnicos que permitan organizar la discusión y darle orden a la sesión.
Ø Es importante llegar temprano. Eso permitirá tener más
tiempo para discutir sin empezar estresados o molestos porque el esfuerzo no
fue igual para todos los asistentes en acudir puntual a la cita. En caso de ser
imposible debemos saber y aceptar que no estaremos incluidos en una parte de la
argumentación, pero igualmente estamos comprometidos a reconocer como válida
esa parte de la asamblea.
Ø Elijamos una mesa y aclaremos
sus funciones.
Una mesa debe:
ü Organizar la discusión.
ü Regular las intervenciones.
ü Hacer síntesis de lo
discutido (acta)
ü Organizar la toma de decisiones,
así como
ü Asentar cuales son las mismas
(minuta)
Se recomienda el uso de al menos tres
personas para que lleven conjuntamente la mesa, de preferencia (al menos uno)
con experiencia.
Paso 5.
Organizar la discusión
Es importante que se aclare al
comienzo la temática a discusión y fijar los límites o alcances (en términos de
las necesidades) que tendrá la asamblea. Esto ayudará a que los oradores no se
dispersen por desconocimiento. También es conveniente que se fijen reglas que
obedezcan más a la experiencia local, por ejemplo, fijar tiempo para los
oradores si se ha experimentado con sujetos que abusan de la palabra,
establecer el número de turnos a la palabra, particularidades de la votación,
modo de pedir la palabra, etc.
Aquí es
importante resaltar algunas funciones que debe cumplir la mesa.
Ø Elegir la forma de registro. Deberá decidir la forma en
que irá registrando la discusión: grabación (si se quiere versión
estenográfica), mapas conceptuales, cuadros de ponderación, palabras clave,
oraciones sobresalientes o propuestas concretas (vaya, lo que le sea más cómodo).
Ø Encausar la discusión. La mesa procurará que la
reunión sea lo más eficiente. Algunos mecanismos convenientes son:
ü Llamados a no repetir
argumentos, a no personalizar, a centrarse en la temática.
ü Pedir que se argumente
puntualmente.
ü Si no ha entendido algo debe
pedir a que se argumente más
ü Recoger, de los que no están
interviniendo, inquietudes como dudas, aclaraciones, problemas locales.
ü Debe asegurarse de que todas
las posiciones de la asamblea tengan acceso al uso de la palabra para que
ninguna postura quede al margen de la toma de decisiones.
ü Estar atenta a conflictos, a que
no se ejerza violencia sobre ningún miembro de la asamblea, que no se coaccione,
intimide o limite a nadie (fuera de las reglas fijadas por el colectivo para la
discusión).
ü Debe “medir” cuando una
discusión ya está agotada para decidir el mejor momento para tomar decisiones.
Paso 6. La toma de decisiones.
Es importante que la mesa tenga mecanismos
establecidos con anticipación para recoger la voluntad de la asamblea, como los
que se mencionan a continuación.
Ø Consenso. Hacer explícito cuando algo
ya es conceso (es decir que no se necesita votar por que no existe
argumentación en contra).
Ø Conciliar. Generar o recoger propuestas
que concilien puntos de vista que discrepen pero no se contrapongan (es
importante argumentar en términos de lo ya dicho para que la mesa no termine
añadiendo cosas que no ha dicho la asamblea, lo que se le conoce como
manipulación).
Ø Diferenciar. Resaltar las diferencias de
forma que tengan dos propuestas que no se concilian.
Ø Votar. Someter a votación de forma
clara y con los mecanismos adecuados las propuestas que no se concilian.
Ø Hacer fluir la asamblea. Aclarará cuando existan
posiciones contrapuestas en lo esencial (que por lo tanto no se pueden votar),
con la intención de que la asamblea genere mecanismos para resolver (dentro de
la misma reunión o no) dicha contradicción. Esto tiene por finalidad hacer que
se discutan los otros temas pendientes o se haga un cierre de asamblea.
Ø En caso de que se acuerden
actos o acciones es importante pedir que la asamblea elija los responsables de
cada acción así como plazos y, algunas veces, formas en que se ejecutará una decisión.
Ø Finamente debe reafirmar la
idea general de la decisión que se ha tomado (decir cuál es el acuerdo y las
generalidades de la argumentación), así como puntualizar los temas o diferendos
que se tendrán que discutir en futuras asambleas.
Paso 7. “… y se repite”
Es decir, se deben implementar los pasos 5 y 6 las
veces que se haya acordado o las necesarias para agotar el temario (agenda,
puntos a discusión, como sea).
Paso 8. La redacción de acuerdos
Es labor de la mesa redactar y hacer pública, en un
tiempo razonable y en las formas acordadas, la minuta que contenga los
acuerdos, las argumentaciones, los temas pendientes y avances en la discusión
para escrutinio de todos los participantes en la asamblea. Es obligación de
todos los participantes en la asamblea buscar los acuerdos y asegurarse que
están redactados según lo discutido y acordado[2].
Paso 9. Seguimiento de
acuerdos
Un elemento distintivo de la asamblea (en lo que
radica su fuerza) es que, al ser un esfuerzo horizontal, basada en la discusión
personal (y humana), todos los participantes están obligados a acatar los
acuerdos (haya sido o no su propuesta la que prevaleció). La obligación no
proviene de una acción coercitiva ni un pacto de complicidades deshonestas o
inmorales; proviene de la legitimidad del instrumento, es decir, del hecho de
estar convencido de las razones por las que se llegó a ese acuerdo.
Definitivamente no debe ejercerse una coacción (ni física ni emocional) que
obligue a alguien a hacer algo con lo que no está de acuerdo; así que todo
individuo debe asegurarse que la asamblea contenga su voz (aun respondiendo a
las diferencias), no en una intención homogeneizante sino en un instrumento de
respeto a la colectividad y de inclusión en la otredad mayoritaria.
Por todo lo anterior, es importante
decidir qué acciones están en nuestras capacidades (y habilidades), para
contribuir a llevarlas a cabo, para buscar a los responsables y hacer realidad los
acuerdos, a la vez que se vigila que la voluntad del colectivo se lleve a cabo
tal y como se imaginó en la asamblea.
Es éticamente censurable cuando un
participante en una asamblea no está dispuesto a seguir los acuerdos sólo porque
no representa exactamente lo que había proyectado.
Paso 10. Estar atento en la ejecución
de los acuerdos y preparación de la próxima asamblea
Es necesario involucrarse a fondo en que los acuerdos
se lleven a cabo y al mismo tiempo es bueno registrar tanto cuando dan los
frutos deseados, como cuando no se consigue; incluso cuando no se llevan a cabo
las acciones porque materialmente no fue posible, es importante registrar las
razones y las causas. Todos estos elementos nos darán materia para mejorar y
decidir mejores estrategias en la próxima reunión. Finalmente todas esas
observaciones y los temas pendientes constituyen materia de la próxima
asamblea.
Conclusión
La
asamblea (como todo proceso de discusión y toma de decisiones) es perfectible e
inacabada, es un instrumento no un fin y si se tienen ya estandarizadas o
consensadas las formas y somos respetuosos de ellas, resultará en que la fuerza
y atención de los activistas, militantes e individuos que se den cita en ella,
estarán más atentos a las otras partes del proceso que a la forma misma. Si
además se siguen procesos de voluntad democráticos la forma será una parte de
nuestros instrumentos de lucha, es decir la asamblea en sí misma será un arma
más contra las formas de imposición en una relación de dominación.
CEdCIn-SeEduPopAL,
Octubre del 2013
[1] Existen ejemplos de
asambleas que se desarrollaron en condiciones realmente complicadas, pero la
combatividad de sus asistentes y la voluntad de decidir en colectivo era más
fuerte; justo la idea es asegurarnos de que las condiciones fueron las mejores
posibles según el esfuerzo de todos y los recursos del momento
[2] Esto no implica que la
minuta bebe estar redactada tal y como yo la hubiera redactado. La mesa será lo
más general posible, pero no hay que olvidar que es un compañero con su
subjetividad que incluye estilo, afinidad, etc. No se trata de hacer una
asamblea sobre la asamblea.
Reseña de la Cuarta sesión del 5° Curso de Educación Popular
En esta sesión quisimos llevar a
cabo una dinámica para esclarecer la función de la Asamblea implementada en la
Escuela Moderna o Racionalista. Repartimos el Manual para hacer una asamblea*,
se leyó entre todos y procedimos a establecer los mecanismos para llevar a cabo
la dinámica.
- Todos simulamos
ser niños de primaria, una integrante del curso fungió como maestra del
grupo; éste se dividió en la defensa o no del alumno en cuestión ante la
problemática. Cada integrante se numeró: los números nones fueron
hegemónicos, es decir, argumentaron en correspondencia con los
lineamientos de la escuela tradicional; los números par fueron
alternativos, es decir, argumentaron con base en principios más justos y
de entendimiento hacia el problema.
- Se
estableció una mesa para que
condujera la discusión y organizara los acuerdos a los que llegara la
Asamblea.
- La maestra del grupo expuso el problema: Juan no se sabe las tablas de multiplicar, ¿pasa de año o no pasa? Con base en esto giraron las propuestas y argumentos de los demás integrantes del grupo.
- Antes
de que los compañeros comenzaran con su argumentación, Juan hizo una breve
defensa de su persona, arguyendo que no debía reprobársele.
- Los
argumentos de uno y otro bando se dieron. Unos decían que la maestra
enseñaba a todos por igual, por tanto era problema de Juan no haber
aprendido, que debía reprobar y cursar el año de nuevo, eso le haría bien
para reforzar sus conocimientos. Otros decían que Juan podía tener
problemas extra escolares que debían ser considerados, que se le debía
apoyar como grupo y hubo quien se propuso a darle asesorías para que se
aprendiera las tablas; creían que no era necesario que se reprobara sino
que se le diera otra oportunidad para pasar el año con el apoyo de todos y
de la maestra.
- Al
final se acordó que Juan daría un último esfuerzo intentando aprenderse
las tablas, todo el grupo lo apoyaría, iría al psicólogo para ver si tiene
un problema más serio y se le aplicaría un examen exclusivamente a él
donde demostrase que sí se aplicó para salvar el año.
La dinámica
salió muy bien, cada integrante del Curso asumió muy bien su papel defendiendo
argumentos hegemónicos e impositivos y argumentos alternativos planteando una
solución coparticipativa y entendiendo que los problemas escolares también
pasan por el entorno social de los educandos.
Al final se
discutió cómo habían visto esta propuesta de trabajo en el aula, con la
intención de que se viera que la alternativa educativa se puede ir construyendo
a partir de la generación de actividades que van de lo más sencillo a lo más
complejo. Sin embargo, no hay recetas que puedan aplicarse a todo contexto y en
todo tipo de grupos, pero la propuesta está para que cada uno de nosotros
vayamos trabajando en nuestras alternativas educativas y podamos
implementarlas.
*El Manual lo subiremos en una siguiente entrada.
Aquí les dejamos un artículo sobre la llegada de la Escuela Racionalista a México y quiénes fueron sus precursores.
José de la Luz Mena y la educación racionalista
El espíritu de reforma social que trajo consigo la Revolución fomentó, en Yucatán, discusiones sobre el rumbo que debía tomar la educación, y estas inquietudes crearon el ambiente propicio para celebrar el Primer Congreso Pedagógico en 1915 bajo el gobierno de Salvador Alvarado, en el que participaron poco más de 2,000 maestros, y en el que destacaron dos temas por su importancia y por la polémica que levantaron: la educación mixta o coeducación de los sexos, y la educación racionalista.
Discutida en el Primer Congreso Pedagógico, la Escuela Racionalista significó un acontecimiento político y educativo, no sólo en Yucatán, sino más allá de sus fronteras. Fue impulsada por José de la Luz Mena y Alcocer y respaldada por un grupo de profesores, como Agustín Franco Villanueva, Edmundo Bolio Ontiveros, Vicente Gamboa Araujo, Iván Menéndez Mena, Ramón Fernández y José G. Mena Alcocer.
La labor de propagandista de la Escuela Racionalista la inicio José de la Luz Mena antes de la llegada de Alvarado. En la “Revista de Yucatán” pueden encontrarse testimonios de los trabajos realizados por José de la Luz Mena en el Instituto Literario, quien en esas prácticas pedagógicas puso a prueba varios de los planteamientos que después conformarían el cuerpo teórico de la Escuela Racionalista.
En su escrito “Postulados pedagógicos de la Escuela Racionalista” publicado en 1915, rompe con la escuela tradicional en todos sus aspectos. Expresa la idea de que debe existir otra forma de aprendizaje, lejos de un sistema obsoleto, con prácticas rudimentarias y muchas veces empíricas. Propone que la educación de la infancia debe fundamentarse sobre una base científica y racional, plantea que la educación debe procurar un desarrollo libre y placentero de todas las manifestaciones de conocimiento, facilitando el desarrollo de seres humanos libres.
Oriundo de Izamal, José de la Luz Mena nació el 2 de marzo de 1883. Realizó sus estudios en la Escuela Perseverancia bajo la dirección de sus padres, y los concluyó en la Escuela Normal de Profesores de la que recibió el título de Profesor de Educación Primaria. Fue catedrático del Instituto Literario del Estado, y fiel servidor durante los gobiernos de Salvador Alvarado y Felipe Carrillo Puerto.
En 1916 publicó “De las tablillas de lodo a las ecuaciones de primer grado”, un libro innovador en el pensamiento pedagógico de la época. En 1917 fundó, al lado de sus alumnos, la revista “Oriente” como órgano de difusión de la primera Escuela Racionalista en Yucatán, ubicada en el suburbio de Chuminópolis de la ciudad de Mérida. En 1918 ayudó a la fundación de la Liga de Profesores del Estado, además, formó parte del Consejo de la Universidad Nacional del Sureste. De marzo de 1922 a enero de 1923 ocupó el cargo de Jefe del Departamento de Educación Pública. Su pasión por el camino de las reivindicaciones sociales, llevó a José de la Luz Mena a ser presidente del Partido Socialista del Sureste, y diputado local y federal.
En su ensayo “Educar Trabajando. Método Funcional y evolutivo” escrito en 1917, sostenía que la educación racionalista se basaba en cinco principales medios: “El primero: la granja, que comprendía todo lo relacionado con la agricultura, principalmente floricultura, arboricultura, avicultura y establo. El segundo, los talleres de artes plásticas (alfarería, cerámica, moldeado y modelado); gráficas (pintura decorativa, dibujo natural y aplicado, pirograbado, litografía, fotografía, fotograbado, imprenta y rayado); mecánicas (encuadernación, talabartería, zapatería, carpintería, hojalatería, herrería y plomería); domésticas (lavado, planchado, cocina, repostería, elaboración de pan de maíz y de harina; tejidos, bordados, modas, sastrería y peinado) y bellas artes (pintura, canto, música y teatro). El tercero: la fábrica, donde chicos y chicas podrían elaborar juguetes, cestos, hamacas, artefactos de henequén y de huano, aceites, jabones, bujías, perfumería y tejidos. El cuarto: el laboratorio de Química, para la investigación y análisis de los cuerpos y perfeccionamiento de las industrias y creación de otras nuevas, con su Gabinete de Física, Departamentos de Electricidad, telegrafía, plateado y dorado; y El quinto: la vida, es decir, el permanente contacto con la realidad de su entorno a través de juegos deportivos, conferencias, representaciones, intercambio de experiencias e ideas con otras escuelas, organizaciones, profesionales, obreros, artesanos, etc.”
En 1918, se llevó a cabo en Motul el Primer Congreso Obrero Socialista; en el cual se discutió acerca de la educación, se dijo que la nueva educación se basaría en la libertad, la ciencia y la coeducación; se preparó el establecimiento de la Escuela Racionalista. Mena expuso lo que había logrado en la escuela de Chuminópolis, calificada como “la mejor escuela del mundo”, que tendía a la perfección del ser humano a través del trabajo libre en grupo. El carácter radical de esta escuela se manifiesta en las palabras de su fundador: “Al capitalista no puede convenirle que esta clase de escuelas se desarrollen, porque ellos —los capitalistas— saben que cuando los hombres sean más conscientes, ya no querrán trabajar para ellos, sino que sabrán disfrutar del precio de su trabajo, y esto no es para hacer superiores a nadie, sino para hacer iguales a todos, hasta a los que en un tiempo se llamaron los amos”.
La enseñanza que impartiría el gobierno -según el profesor Mena- debía ser nacional, gratuita, anti-clerical, y obligatoria; basada en la práctica y la experimentación, complementada con educación moral, estética y física para que fuera realmente integral.
El gobernador socialista Felipe Carrillo Puerto apoyó a la Escuela Racionalista e, insistentemente, motivaba a los yucatecos reforzando el papel liberador de la educación. Promulgó la Ley de Enseñanza Racionalista, medida que estableció la Escuela Racionalista en todo el estado. Al ser asesinado Carrillo Puerto, la Escuela Racionalista perdió fuerza. Sin embargo, el profesor Mena siguió aportando sus ideas para la organización de la renovación educativa.
En su escrito “¡Sólo la Escuela Racionalista educa!” publicado en 1930, establece que cada época tenía que crear la escuela que mejor le correspondiera, así, en su época, que se “caracteriza por la creciente e incontenible lucha de clases; la escuela y el maestro deben tomar su puesto en ella, ya que, como asalariado, el maestro pertenece a la clase proletaria”. La escuela, que en sus contenidos debía rechazar cualquier explicación religiosa y dualista, e involucrar al alumno en el todo social, no sería un escenario artificial sino un elemento de preparación para apoyar el cambio de la transformación social.
Entre las obras de José de la Luz Mena resaltan también sus libros “Educación Racionalista. Doctrina y Método”; y “La Escuela Socialista. Su desorientación y fracaso”. El ilustre profesor falleció el 13 de enero de 1946 en la ciudad de México. Nunca dejó de luchar por conquistar su sueño de extender la enseñanza racionalista por toda la república.
Discutida en el Primer Congreso Pedagógico, la Escuela Racionalista significó un acontecimiento político y educativo, no sólo en Yucatán, sino más allá de sus fronteras. Fue impulsada por José de la Luz Mena y Alcocer y respaldada por un grupo de profesores, como Agustín Franco Villanueva, Edmundo Bolio Ontiveros, Vicente Gamboa Araujo, Iván Menéndez Mena, Ramón Fernández y José G. Mena Alcocer.
La labor de propagandista de la Escuela Racionalista la inicio José de la Luz Mena antes de la llegada de Alvarado. En la “Revista de Yucatán” pueden encontrarse testimonios de los trabajos realizados por José de la Luz Mena en el Instituto Literario, quien en esas prácticas pedagógicas puso a prueba varios de los planteamientos que después conformarían el cuerpo teórico de la Escuela Racionalista.
En su escrito “Postulados pedagógicos de la Escuela Racionalista” publicado en 1915, rompe con la escuela tradicional en todos sus aspectos. Expresa la idea de que debe existir otra forma de aprendizaje, lejos de un sistema obsoleto, con prácticas rudimentarias y muchas veces empíricas. Propone que la educación de la infancia debe fundamentarse sobre una base científica y racional, plantea que la educación debe procurar un desarrollo libre y placentero de todas las manifestaciones de conocimiento, facilitando el desarrollo de seres humanos libres.
Oriundo de Izamal, José de la Luz Mena nació el 2 de marzo de 1883. Realizó sus estudios en la Escuela Perseverancia bajo la dirección de sus padres, y los concluyó en la Escuela Normal de Profesores de la que recibió el título de Profesor de Educación Primaria. Fue catedrático del Instituto Literario del Estado, y fiel servidor durante los gobiernos de Salvador Alvarado y Felipe Carrillo Puerto.
En 1916 publicó “De las tablillas de lodo a las ecuaciones de primer grado”, un libro innovador en el pensamiento pedagógico de la época. En 1917 fundó, al lado de sus alumnos, la revista “Oriente” como órgano de difusión de la primera Escuela Racionalista en Yucatán, ubicada en el suburbio de Chuminópolis de la ciudad de Mérida. En 1918 ayudó a la fundación de la Liga de Profesores del Estado, además, formó parte del Consejo de la Universidad Nacional del Sureste. De marzo de 1922 a enero de 1923 ocupó el cargo de Jefe del Departamento de Educación Pública. Su pasión por el camino de las reivindicaciones sociales, llevó a José de la Luz Mena a ser presidente del Partido Socialista del Sureste, y diputado local y federal.
En su ensayo “Educar Trabajando. Método Funcional y evolutivo” escrito en 1917, sostenía que la educación racionalista se basaba en cinco principales medios: “El primero: la granja, que comprendía todo lo relacionado con la agricultura, principalmente floricultura, arboricultura, avicultura y establo. El segundo, los talleres de artes plásticas (alfarería, cerámica, moldeado y modelado); gráficas (pintura decorativa, dibujo natural y aplicado, pirograbado, litografía, fotografía, fotograbado, imprenta y rayado); mecánicas (encuadernación, talabartería, zapatería, carpintería, hojalatería, herrería y plomería); domésticas (lavado, planchado, cocina, repostería, elaboración de pan de maíz y de harina; tejidos, bordados, modas, sastrería y peinado) y bellas artes (pintura, canto, música y teatro). El tercero: la fábrica, donde chicos y chicas podrían elaborar juguetes, cestos, hamacas, artefactos de henequén y de huano, aceites, jabones, bujías, perfumería y tejidos. El cuarto: el laboratorio de Química, para la investigación y análisis de los cuerpos y perfeccionamiento de las industrias y creación de otras nuevas, con su Gabinete de Física, Departamentos de Electricidad, telegrafía, plateado y dorado; y El quinto: la vida, es decir, el permanente contacto con la realidad de su entorno a través de juegos deportivos, conferencias, representaciones, intercambio de experiencias e ideas con otras escuelas, organizaciones, profesionales, obreros, artesanos, etc.”
En 1918, se llevó a cabo en Motul el Primer Congreso Obrero Socialista; en el cual se discutió acerca de la educación, se dijo que la nueva educación se basaría en la libertad, la ciencia y la coeducación; se preparó el establecimiento de la Escuela Racionalista. Mena expuso lo que había logrado en la escuela de Chuminópolis, calificada como “la mejor escuela del mundo”, que tendía a la perfección del ser humano a través del trabajo libre en grupo. El carácter radical de esta escuela se manifiesta en las palabras de su fundador: “Al capitalista no puede convenirle que esta clase de escuelas se desarrollen, porque ellos —los capitalistas— saben que cuando los hombres sean más conscientes, ya no querrán trabajar para ellos, sino que sabrán disfrutar del precio de su trabajo, y esto no es para hacer superiores a nadie, sino para hacer iguales a todos, hasta a los que en un tiempo se llamaron los amos”.
La enseñanza que impartiría el gobierno -según el profesor Mena- debía ser nacional, gratuita, anti-clerical, y obligatoria; basada en la práctica y la experimentación, complementada con educación moral, estética y física para que fuera realmente integral.
El gobernador socialista Felipe Carrillo Puerto apoyó a la Escuela Racionalista e, insistentemente, motivaba a los yucatecos reforzando el papel liberador de la educación. Promulgó la Ley de Enseñanza Racionalista, medida que estableció la Escuela Racionalista en todo el estado. Al ser asesinado Carrillo Puerto, la Escuela Racionalista perdió fuerza. Sin embargo, el profesor Mena siguió aportando sus ideas para la organización de la renovación educativa.
En su escrito “¡Sólo la Escuela Racionalista educa!” publicado en 1930, establece que cada época tenía que crear la escuela que mejor le correspondiera, así, en su época, que se “caracteriza por la creciente e incontenible lucha de clases; la escuela y el maestro deben tomar su puesto en ella, ya que, como asalariado, el maestro pertenece a la clase proletaria”. La escuela, que en sus contenidos debía rechazar cualquier explicación religiosa y dualista, e involucrar al alumno en el todo social, no sería un escenario artificial sino un elemento de preparación para apoyar el cambio de la transformación social.
Entre las obras de José de la Luz Mena resaltan también sus libros “Educación Racionalista. Doctrina y Método”; y “La Escuela Socialista. Su desorientación y fracaso”. El ilustre profesor falleció el 13 de enero de 1946 en la ciudad de México. Nunca dejó de luchar por conquistar su sueño de extender la enseñanza racionalista por toda la república.
Reseña de la Tercera sesión del 5° Curso de Educación Popular
La sesión comenzó con una exposición
general para presentar la propuesta del pedagogo a tratar: Francisco Ferrer i
Guardia.
Es de importancia que se discuta este tema en el Curso pues Ferrer
fue uno de los primeros en hablar de la renovación de la escuela tradicional y en
proponer una alternativa contrapuesta a la escuela religiosa, dogmática,
autoritaria, etc. Con esto mismo, buscamos generar la discusión entre lo
hegemónico y lo alternativo en torno a la educación. ¿Buscamos que nuestras
propuestas de educación popular se conviertan en hegemónicas? ¿Cómo y por qué
pretendemos que lo sean?
Contexto
A fines del siglo XIX en España, en
particular en Cataluña, existía un momento de fervor social donde los
contingentes sindicales anarquistas jugaban un papel primordial en la discusión
sobre el problema educativo. Era un ambiente propicio para la reflexión en
torno a la educación que recibían los niños: jerarquizada, selectiva,
autoritaria y represiva; dominada por la Iglesia católica reaccionaria.
Francisco Ferrer i Guardia fue
solamente uno de esos personajes que hicieron aquella labor reflexiva, pero
yendo más allá de ello. Ferrer, viendo las carencias y males de las escuelas
estatales, generó una propuesta educativa alternativa, lo que se dio a conocer
como la Escuela Moderna. Cuestionando
de fondo la función social de la escuela, esta propuesta de educación
libertaria fue echada a andar en el año de 1901, cuando se funda, con el objetivo de formar integralmente a los
hijos de los obreros, lo que significa que recibirán una educación tanto
intelectual como manual e incluso en el desarrollo físico.
Tanto en el año 1868, en el 1r.
Congreso de la Internacional en Bruselas, donde los obreros “reclamaron la
instrucción integral que comprende a la ciencia y al aprendizaje industrial,
[porque] deberá todo hombre ser preparado para emprender su industria
respectiva por medio de una enseñanza
integral que equivale a decir, por medio de una instrucción que desarrolle
todas las facultades, hasta el punto de poder comprender todos los fenómenos
que en el orden natural se verifican”[1];
como Kropotkin y el Comité Pro Enseñanza Libertaria (1898), quienes pensaban
que la educación debía ser integral; o sea el “desarrollo armónico de los
conocimientos intelectuales, manuales y profesionales, así como de las
aptitudes físicas”[2];
fueron una de las influencias contextuales que recibió Ferrer para su propuesta
pedagógica.
En 1906 cerró la escuela Moderna y
Ferrer fue asesinado en 1909 culpado de haber propiciado la desobediencia
obrera en Cataluña, desencadenando los sucesos de la Semana Trágica. Nunca
volvió a abrir, pero el ejemplo ya estaba dado y muchas escuelas así fueron
abiertas en otras partes de España.
Preceptos de la Escuela Moderna
- Respetar
la libertad del niño, su espontaneismo.
- La
autogestión. Esta parte sería lograda a través del trabajo en la Granja,
donde también se buscaba el conocimiento a través del contacto directo con
la naturaleza.
- Racionalismo
– laicismo y cientificismo –. Con estas bases, se buscaba acabar con todo
tipo de dogmas que sometieran a las personas. Serían eliminados con la
práctica científica, fomentando la reflexión y la crítica.
- Enseñanza
integral. Superar la división entre el trabajo intelectual y el manual; el
trabajo debía ser una potencia creadora y no esclavo ni obligado.
- Antiautoritarismo
y antiestatismo. No se debía confiar la educación al estado burgués que fomenta la desigualdad económica y la
sumisión. Para hacer realidad la Escuela Moderna había que buscar el apoyo
de la clase trabajadora y de los intelectuales comprometidos.
- Igualitarismo.
La Escuela Moderna sería coeducadora, es decir, ambos sexos debían
compartir las aulas, así como las barreras sociales debían ser superadas.
Existía el sistema de cuotas según las posibilidades de los padres;
quienes no podían pagar, no hacían ningún aporte monetario.
- Respetar
la personalidad del alumno. Los contenidos que se enseñaban iban de
acuerdo a las edades de los niños y a su visión del mundo. En la E.
Moderna se estuvo en contra del memorismo,
no habían premios ni castigos y no se aplicaban exámenes ya que se
trataba de combatir el carácter competitivo que favorecía la desigualdad
fomentando la solidaridad e igualdad.
- No hay
descripción del método ni planteos didácticos. Sin embargo, existía el Boletín, un trabajo realizado entre
todos los niños de la Escuela, donde plasmaban los contenidos y
conocimientos que habían adquirido a lo largo de la semana, mismo que era
distribuido a las afueras de la Escuela.
Esta noción
de la toma de palabra se trabajó de
distintas formas, aparte del Boletín:
-
Correspondencia escolar. Mandaban cartas a niños en otras escuelas.
-
Excursiones. En particular hay conocimiento de que se llevaba a los niños a
visitar fábricas cercanas a la Escuela.
- Asamblea.
Los niños tenían su momento de discusión colectiva, donde solucionaban problemas
de su cotidianidad. También programaban Asambleas con gente del barrio donde
estaba asentada la Escuela y con los obreros de las fábricas aledañas, justamente
buscando que el contacto con la realidad no se perdiera, sino al contrario, que
los niños debatieran en torno a problemáticas sociales.
A México llegó esta experiencia de
la Escuela Moderna, conocida como la Escuela Racionalista. La primera fue
fundada en 1917 en Chuminópolis, Yucatán, por el profesor José de la Luz Mena,
quien introdujo en México las ideas de Ferrer. Se siguen los mismos preceptos,
pero con el objetivo de formar a los hombres y mujeres hijos de la Revolución Mexicana.
La escuela como formadora
intelectual y moral de los trabajadores, debía fomentarse en las Ligas de
Resistencia, núcleos de las bases obreras organizadas en el Partido Socialista
del Sureste (PSSE), en los estados de Yucatán, Campeche y Tabasco (aunque
posteriormente se expandieron a lo largo del país). Bajo la idea de liberar al
hombre de los dogmas que le hacen esclavo, la doctrina pedagógica adoptada fue
la Escuela Racionalista que, en este caso, estaba sujeta a tres principios:
- Unificar el sistema escolar
-Capacitar para el trabajo de
utilidad social
-Educar para la vida cívica y
política.
Esta propuesta llegó a ser tan ampliamente
conocida, discutida y respaldada, que fue la base para que la Educación
Socialista se echara a andar en todo el país bajo el gobierno de Lázaro
Cárdenas.
A continuación, algunas
características de las escuelas Racionalistas del Estado de Yucatán:
E. Racionalista de Chuminópolis para niños
Cuenta con:
|
Escuelas
sostenidas por las Ligas de Resistencia del PSSE (Escuela Nocturna para
adultos1 y Escuela Normal Socialista2)
|
- Granja*
|
Lengua Nacional, Aritmética, Ciencias Naturales1. Sin
exámenes, premios, castigos ni diplomas o títulos. Las aptitudes y
conocimientos se aplicarán en los talleres y huertas de la escuela;
coeducativa (ambos sexos).
|
- Taller*
|
Para estas escuelas se debían
editar libros de texto populares, a bajos costos, con obras socialistas,
científicas, filosóficas, morales y clásicas.
|
- Laboratorio
|
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- Biblioteca
|
|
- Gabinete
|
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*En estos, los productos eran los
mismos que se producían a nivel estatal. El trabajo en estos espacios buscaba
incentivar el cooperativismo y la autogestión de la escuela.
Los niños también imprimían su
propia revista, llamada Oriente[5]
|
Cerramos la sesión dando unos
minutos para la discusión sobre el tema. A los integrantes del Curso les era
prácticamente desconocida esta propuesta pedagógica, por lo que les pareció de
gran interés, resaltaban la importancia que Ferrer le daba a la niñez y a sus
intereses y desarrollo propio a su edad. La noción de hegemonía se discutió, a
algunos compañeros les parecía conflictivo el término, por lo que concluían que
si una propuesta de educación alternativa llegase a ser hegemónica, se tendrían
que vigilar y privilegiar valores y principios éticos.
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