viernes, 21 de mayo de 2010

¿Qué educación, para qué país?

EL SEMINARIO DE EDUCACIÓN POPULAR EN AMÉRICA LATINA, 
los invita a la conferencia:
¿Qué educación, para qué país?
Con:
Gilberto López y Rivas
María Esther Navarro Lara


Martes 25 de mayo, 13hrs.
Sala Lucio Mendieta y Núñez,
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.


"La educación no lo puede todo, pero algo puede"
Paulo Freire



Hemos titulado a la conferencia con la interrogante ¿Qué educación, para que país?, pues lo que tenemos ahora son preguntas, no respuestas.
Nuestra realidad mexicana, con sus contextos, su historicidad y sobre todo su posibilidad, son los puntos que nos han llevado a realizar esta conferencia.
Deseamos generar un espacio de reflexión y discusión sobre ésta y
otras interrogantes, las cuales proporcionen más herramientas para transformar y construir alternativas, desde donde nos encontramos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Próxima lectura:

José Carlos Mariátegui
7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana






EL PROCESO DE LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA

I

LA HERENCIA COLONIAL Y LAS INFLUENCIAS
FRANCESA Y NORTEAMERICANA




res influencias se suceden en el proceso de la instrucción en la República: la influencia o, mejor, la herencia española, la influencia francesa y la influencia norteamericana. Pero sólo la española logra en su tiempo un dominio completo. Las otras dos se insertan mediocremente en el cuadro español, sin alterar demasiado sus líneas fundamentales.

La historia de la instrucción pública en el Perú se divide así en los tres períodos que señalan estas tres influencias (1). Los límites de cada período no son muy precisos. Pero en el Perú éste es un defecto común a casi todos los fenómenos y a casi todas las cosas. Hasta en los hombres rara vez se observa un contorno neto, un perfil categórico. Todo aparece siempre un poco borroso, un poco confuso.

En el proceso de la instrucción pública, como en otros aspectos de nuestra vida, se constata la superposición de elementos extranjeros insuficientemente combinados, insuficientemente aclimatados. El problema está en las raíces mismas de este Perú hijo de la conquista. No somos un pueblo que asimila las ideas y los hombres de otras naciones, impregnándolas de su sentimiento y su ambiente, y que de esta suerte enriquece, sin deformarlo, su espíritu nacional. Somos un pueblo en el que conviven, sin fusionarse aún, sin entenderse todavía, indígenas y conquistadores. La República se siente y hasta se confiesa solidaria con el Virreinato. Como el Virreinato, la República es el Perú de los colonizadores, más que de los regnícolas. El sentimiento y el interés de las cuatro quintas partes de la población no juegan casi ningún rol en la formación de la nacionalidad y de sus instituciones.

La educación nacional, por consiguiente, no tiene un espíritu nacional: tiene más bien un espíritu colonial y colonizador. Cuando en sus programas de instrucción pública el Estado se refiere a los indios, no se refiere a ellos como a peruanos iguales a todos los demás. Los considera como una raza inferior. La República no se diferencia en este terreno del Virreinato.

España nos legó, de otro lado, un sentido aristocrático y un concepto eclesiástico y literario de la enseñanza. Dentro de este concepto, que cerraba las puertas de la Universidad a los mestizos, la cultura era un privilegio de casta. El pueblo no tenía derecho a la instrucción. La enseñanza tenía por objeto formar clérigos y doctores.

La revolución de la Independencia, alimentada de ideología jacobina, produjo temporalmente la adopción de principios igualitarios. Pero este igualitarismo verbal no tenía en mira, realmente, sino al criollo. Ignoraba al indio. La República, además, nacía en la miseria. No podía permitirse el lujo de una amplia política educacional.

La generosa concepción de Condorcet no se contó entre los pensamientos tomados en préstamo por nuestros liberales a la gran Revolución. Prácticamente subsistió, en ésta como en casi todas las cosas, la mentalidad colonial. Disminuida la efervescencia de la retórica y el sentimiento liberales, reapareció netamente el principio de privilegio. El gobierno de 1831, que declaró la gratuidad de la enseñanza, fundaba esta medida que no llegó a actuarse, en "la notoria decadencia de las fortunas particulares que había reducido a innumerables padres de familia a la amarga situación de no serles posible dar a sus hijos educación ilustrada, malográndose muchos jóvenes de talento" (2). Lo que preocupaba a ese gobierno, no era la necesidad de poner este grado de instrucción al alcance del pueblo. Era, según sus propias palabras, la urgencia de resolver un problema de las familias que habían sufrido desmedro en su fortuna.

La persistencia de la orientación literaria y retórica se manifiesta con la misma acentuación. Felipe Barreda y Laos señala como fundaciones típicas de los primeros lustros de la República las siguientes: el Colegio de la Trinidad de Huancayo, la Escuela de Filosofía y Latinidad de Huamachuco y las Cátedras de Filosofía, de Teología dogmática y de Jurisprudencia del Colegio de Moquegua (3).

En el culto de las humanidades se confundían los liberales, la vieja aristocracia terrateniente y la joven burguesía urbana. Unos y otros se complacían en concebir las universidades y los colegios como unas fábricas de gentes de letras y de leyes. Los liberales no gustaban menos de la retórica que los conservadores. No había quien reclamase una orientación práctica dirigida a estimular el trabajo, a empujar a los jóvenes al comercio y la industria (Menos aún había quien reclamase una orientación democrática, destinada a franquear el acceso a la cultura a todos los individuos).

La herencia española no era exclusivamente una herencia psicológica e intelectual. Era ante todo, una herencia económica y social. El privilegio de la educación persistía por la simple razón de que persistía el privilegio de la riqueza y de la casta. El concepto aristocrático y literario de la educación correspondía absolutamente a un régimen y a una economía feudales. La revolución de la independencia no había liquidado en el Perú este régimen y esta economía (4). No podía, por ende, haber cancelado sus ideas peculiares sobre la enseñanza.

El Dr. Manuel Vicente Villarán, que representa en el proceso y el debate de la instrucción pública peruana el pensamiento demoburgués, deplorando esta herencia, dijo en su discurso sobre las profesiones liberales hace un cuarto de siglo "El Perú debería ser por mil causas económicas y sociales, como han sido los Estados Unidos, tierra de labradores, de colonos, de mineros, de comerciantes, de hombres de trabajo; pero las fatalidades de la historia y la voluntad de los hombres han resuelto otra cosa, convirtiendo al país en centro literario, patria de intelectuales y semillero de burócratas. Pasemos la vista en torno de la sociedad y fijemos la atención en cualquiera familia: será una gran fortuna si logramos hallar entre sus miembros algún agricultor, comerciante, industrial o marino; pero es indudable que habrá en ella algún abogado o médico, militar o empleado, magistrado o político, profesor o literato, periodista o poeta. Somos un pueblo donde ha entrado la manía de las naciones viejas y decadentes, la enfermedad de hablar y de escribir y no de obrar, de 'agitar palabras y no cosas', dolencia lamentable que constituye un signo de laxitud y de flaqueza. Casi todos miramos con horror las profesiones activas que exigen voluntad enérgica y espíritu de lucha, porque no queremos combatir, sufrir, arriesgar y abrirnos paso por nosotros mismos hacia el bienestar y la independencia. ¡Qué pocos se deciden a soterrarse en la montaña, a vivir en las punas, a recorrer nuestros mares, a explorar nuestros ríos, a irrigar nuestros campos, a aprovechar los tesoros de nuestras minas! Hasta las manufacturas y el comercio, con sus riesgos y preocupaciones, nos atemorizan, y en cambio contemplamos engrosar año por año la multitud de los que anhelan a todo precio la tranquilidad, la seguridad, el semi-reposo de los empleos públicos y las profesiones literarias. En ello somos estimulados, empujados por la sociedad entera. Todas las preferencias de los padres de familia son para los abogados, los doctores, los oficinistas, los literatos y los maestros. Así es que el saber se halla triunfante, la palabra y la pluma están en su edad de oro, y si el mal no es corregido pronto, el Perú va a ser como la China, la tierra prometida de los funcionarios y de los letrados" (5).

El estudio de la historia de la civilización capitalista, esclarece amplia-mente las causas del estado social peruano, considerado por el doctor Villarán en el párrafo copiado.

España es una nación rezagada en el progreso capitalista. Hasta ahora, España no ha podido emanciparse del Medioevo. Mientras en Europa Central y Oriental, han sido abatidos como consecuencia de la guerra los últimos bastiones de la feudalidad, en España se mantienen todavía en pie, defendidos por la monarquía. Quienes ahondan hoy en la historia de España, descubren que a este país le ha faltado una cumplida revolución liberal y burguesa. En España el tercer estado no ha logrado nunca una victoria definitiva. El capitalismo aparece cada vez más netamente como un fenómeno consustancial y solidario con el liberalismo y con el protestantismo. Esta no es, propiamente, un principio ni una teoría, sino más bien, una observación experimental, empírica. Se constata que los pueblos en los cuales el capitalismo -industrialismo y maquinismo- ha alcanzado todo su desarrollo, son los pueblos anglosajones -liberales y protestantes (6). Sólo en estos países la civilización capitalista se ha desarrollado plenamente. España es entre las naciones latinas la que menos ha sabido adaptarse al capitalismo y al liberalismo. La famosa decadencia española, a la cual exegetas románticos atribuyen los más diversos y extraños orígenes, consiste simplemente en esta incapacidad. El clamor por la europeización de España ha sido un clamor por su asimilación a la Europa demo-burguesa y capitalista. Lógicamente, las colonias formadas por España en América tenían que resentirse de la misma debilidad. Se explica perfectamente el que las colonias de Inglaterra, nación destinada a la hegemonía en la edad capitalista, recibiesen los fermentos y las energías espirituales y materiales de un apogeo, mientras las colonias de España, nación encadenada a la tradición de la edad aristocrática, recibían los gérmenes y las taras de una decadencia.

El español trajo a la empresa de la colonización de América su espíritu medioeval. Fue sólo un conquistador; no fue realmente un colonizador. Cuando España terminó de mandarnos conquistadores, empezó a mandarnos únicamente virreyes, clérigos y doctores.

Se piensa ahora que España experimentó su revolución burguesa en América. Su clase liberal y burguesa, sofocada en la metrópoli, se organizó en las colonias. La revolución española por esto se cumplió en las colonias y no en la metrópoli. En el proceso histórico abierto por esta revolución, les tocó en consecuencia la mejor parte a los países donde los elementos de esa clase liberal y burguesa y de una economía congruente, eran más vitales y sólidos. En el Perú eran demasiado incipientes. Aquí, sobre los residuos dispersos, sobre los materiales disueltos de la economía y la sociedad inkaicas, el Virreinato había edificado un régimen aristocrático y feudal que reproducía, con sus vicios y sin sus raíces, el de la decaída metrópoli.

La responsabilidad del estado social denunciado por el doctor Villarán en su discurso académico de 1900, corresponde, pues, fundamentalmente, a la herencia española. El doctor Villarán lo admitió en su tesis, aunque su filiación civilista no le consentía excesiva independencia mental frente a una clase, como la representada por su partido, que tan inequívocamente desciende del Virreinato y se siente heredera de sus privilegios. "La América -escribía el doctor Villarán-, no era colonia de trabajo y poblamiento sino de explotación. Los colonos españoles venían a buscar la riqueza fácil, ya formada, descubierta, que se obtiene sin la doble pena del trabajo y el ahorro, esa riqueza que es la apetecida por el aventurero, por el noble, por el soldado, por el soberano. Y en fin, ¿para qué trabajar si no era necesario? ¿No estaban allí los indios? ¿No eran numerosos, mansos, diligentes, sobrios, acostumbrados a la tierra y al clima? Ahora bien, el indio siervo produjo al rico ocioso y dilapidador. Pero lo peor de todo fue que una fuerte asociación de ideas se estableció entre el trabajo y la servidumbre, porque de hecho no había trabajador que no fuera siervo. Un instinto, una repugnancia natural manchó toda labor pacífica y se llegó a pensar que trabajar era malo y deshonroso. Este instinto nos ha sido legado por nuestros abuelos como herencia orgánica. Tenemos, pues, por raza y nacimiento, el desdén al trabajo, el amor a la adquisición del dinero sin esfuerzo propio, la afición a la ociosidad agradable, el gusto a las fiestas y la tendencia al derroche" (7).

Los Estados Unidos, son la obra del pioneer, el puritano y el judío, espíritus poseídos de una poderosa voluntad de potencia y orientados además hacia fines utilitarios y prácticos. En el Perú se estableció, en cambio, una raza que en su propio suelo no pudo ser más que una raza indolente y soñadora, pésimamente dotada para las empresas del industrialismo y del capitalismo. Los descendientes de esta raza, por otra parte, más que sus virtudes heredaron sus defectos.

Esta tesis de la deficiencia de la raza española para liberarse del Medioevo y adaptarse a un siglo liberal y capitalista resulta cada día más corroborada por la interpretación científica de la historia (8). Entre nosotros, demasiado inclinados siempre a un idealismo ramplón en la historiografía, se afirma ahora un criterio realista a este respecto. César A. Ugarte -en su Bosquejo de la Historia Económica del Perú- escribe lo que sigue: "¿Cuál fué el contingente de ener-gías que dio al Perú la nueva raza? La sicología del pueblo español del siglo XVI no era la más apropiada para el desenvolvimiento económico de una tierra abrupta e inexplorada. Pueblo guerrero y caballeresco, que acababa de salir de ocho siglos de lucha por la reconquista de su suelo y que se hallaba en pleno proceso de unificación política, carecía en el siglo XVI de las virtudes económicas, especialmente de la constancia para el trabajo y del espíritu del ahorro. Sus prejuicios nobiliarios y sus aficiones burocráticas le alejaban de los campos y de las industrias por juzgarlas ocupaciones de esclavos y villanos. La mayor parte de los conquistadores y descubridores del siglo XVI, era gente desvalida; pero no les inspiraba el móvil de encontrar una tierra libre y rica para prosperar en ella con su esfuerzo paciente: guiábalos sólo la codicia de riquezas fáciles y fabulosas y el espíritu de aventura para alcanzar gloria y poderío. Y si al lado de esta masa ignorante y aventurera, venían algunos hombres de mayor cultura y valía, impulsaba a éstos la fe religiosa y el propósito de catequizar a los naturales" (9).

El espíritu religioso en sí, a mi juicio, no fue un obstáculo para la orga-nización económica de las colonias. Más espíritu religioso hubo en los puritanos de la Nueva Inglaterra. De él sacó precisamente Norteamérica la savia espiritual de su engrandecimiento económico. En cuanto a religiosidad, la colonización española no pecó de exceso (10).


* * *
La República, que heredó del Virreinato, esto es de un régimen feudal y aristocrático, sus instituciones y métodos de instrucción pública, buscó en Francia los modelos de la reforma de la enseñanza tan luego como, esbozada la organización de una economía y una clase capitalistas, la gestión del nuevo Estado adquirió cierto impulso progresista y cierta aptitud ordenadora.

De este modo, a los vicios originales de la herencia española se añadieron los defectos de la influencia francesa que, en vez de venir a atenuar y corregir el concepto literario y retórico de la enseñanza trasmitido a la República por el Virreinato, vino más bien a acentuarlo y complicarlo.

La civilización capitalista no ha logrado en Francia, como en Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, un cabal desarrollo, entre otras razones, por lo inadecuado del sistema educacional francés. Todavía no se ha resuelto en esa nación -de la cual hemos copiado anacrónicamente tantas cosas-, problemas fundamentales como el de la escuela única primaria y el de la enseñanza técnica.

Estudiando detenidamente esta cuestión en su obra Crear, Herriot hace las siguientes constataciones: "En verdad, conscientemente o no, hemos permanecido fieles a ese gusto de la cultura universal que parecía a nuestros padres el mejor medio de alcanzar la distinción del espíritu. El francés ama la idea general sin saber siempre lo que entiende por ese término. Nuestra prensa, nuestra elocuencia, se nutren de lugares comunes" (11). "En pleno siglo XX no tenemos aún un plan de educación nacional. Las experiencias políticas a las que hemos estado condenados han reaccionado cada una a su manera sobre la enseñanza. Si se le mira desde un poco de altura, la mediocridad del esfuerzo tentado aparece lamentable" (12).

Y, más adelante, después de recordar que Renán atribuía en parte la responsabilidad de las desventuras de 1870 a una instrucción pública cerrada a todo progreso, convencida de haber dejado que el espíritu de Francia se malograse en la nulidad, Herriot agrega: "Los hombres de 1848 habían concebido para nuestro país un programa de instrucción que no ha sido jamás ejecutado y ni siquiera comprendido. Nuestro maestro Constantino Pecqueur, lamentaba que la instrucción pública no fuese aún organizada socialmente, que el privilegio de nacimiento se prolongase en la educación de los niños" (13).

Herriot, cuya ponderación democrática no puede ser contestada, suscribe a este respecto juicios sustentados por los Compagnons de l'Université Nouvelle y otros propugnadores de una radical reforma de la enseñanza. Conforme a su esquema de la Historia de la Instrucción Pública de Francia, la revolución tuvo un amplio y nuevo ideario educacional. "Con un vigor y una decisión de espíritu remarcables, Condorcet reclamaba para todos los ciudadanos todas las posibilidades de instrucción, la gratuidad de todos los grados, la triple cultura de las facultades físicas, intelectuales y morales". Pero después de Condorcet, vino Napoleón. "La obra de 1808, escribe Herriot, es la antítesis del esfuerzo de 1792. En adelante los dos principios antagónicos no cesarán de luchar. Los encontraremos, así al uno como al otro, en la base de nuestras instituciones tan mal coordinadas todavía. Napoleón se ocupó sobre todo de la enseñanza secundaria que debía darle a sus funcionarios y oficiales. Nosotros lo estimamos en gran parte responsable de la larga ignorancia de nuestro pueblo en el curso del siglo XIX. Los hombres de 1793 habían tenido otras esperanzas. Hasta en los colegios y los liceos, nada que pueda despertar la libertad de la inteligencia; hasta en la enseñanza superior, ninguna parte para el culto desinteresado de la ciencia o las letras. La tercera República ha podido desprender a las universidades de esta tutela y volver a la tradición de los pretendidos sectarios que crearon la Escuela Normal, el Conservatorio de Artes y Oficios o el Instituto. Pero no ha podido romper completamente con la concepción estrecha tendiente a aislar la cooperación universitaria del resto de la nación. Ha conservado del Imperio una afición exagerada a los grados, un respeto excesivo por los procedimientos que habían constituido la fuerza pero también el peligro de la educación de los jesuitas" (14).

Esta es, según un estadista demoliberal de la burguesía francesa, la situación de la enseñanza en la nación de la cual, con desorientación deplorable hemos importado métodos y textos durante largos años. Le debemos este desacierto a la aristocracia virreinal que, disfrazada de burguesía republicana, ha mantenido en la República los fueros y los principios de orden colonial. Esta clase quiso para sus hijos, ya que no la educación acremente dogmática de los colegios reales de la Metrópoli, la educación elegantemente conservadora de los colegios jesuitas de Francia de la restauración.

El Dr. M. V. Villarán, propugnador de la orientación norteamericana, denunció en 1908, en su tesis sobre la influencia extranjera en la educación, el error de inspirarse en Francia. "Con toda su admirable intelectualidad -decía-ese país no ha podido aún modernizar, democratizar y unificar suficientemente su sistema y sus métodos de educación. Los escritores franceses de más nota son los primeros en reconocerlo" (15). Se apoya el doctor Villarán en la opinión de Taine, de autoridad incontestable para los intelectuales civilistas a quienes le tocaba dirigirse.

La influencia francesa no está aún liquidada. Quedan aún de ella demasiados rezagos en los programas y, sobre todo, en el espíritu de la enseñanza secundaria y superior. Pero su ciclo ha concluido con la adopción de modelos norteamericanos que caracteriza las últimas reformas. Su balance, pues, puede ser hecho. Ya sabemos por anticipado que arroja un pasivo enorme. Hay que poner en su cuenta la responsabilidad del predominio de las profesiones liberales. Impotente para preparar una clase dirigente apta y sana, la enseñanza ha tenido en el Perú, para un criterio rigurosamente histórico, el vicio fundamental de su incongruencia con las necesidades de la evolución de la economía nacional y de su olvido de la existencia del factor indígena. Vale decir el mismo vicio que encontramos en casi todo proceso político de la República.



* * *
El período de reorganización económica del país sobre bases civilistas, inaugurado en 1895 por el gobierno de Piérola, trajo un período de revisión del régimen y métodos de la enseñanza. Recomenzaba el trabajo de formación de una economía capitalista interrumpido por la guerra del 79 y sus consecuencias y, por tanto, se planteaba el problema de adaptar gradualmente la instrucción pública a las necesidades de esta economía en desenvolvimiento.

El Estado, que en sus tiempos de miseria o falencia abandonó obligadamente la enseñanza primaria a los municipios, reasumió este servicio. Con la fundación de la Escuela Normal de Preceptores se preparó el cimiento de la escuela primaria pública o, mejor, popular, que hasta entonces no era sino rutinarismo y diletantismo criollos. Con el restablecimiento de la Escuela de Artes y Oficios se diseñó una ruta en orden a la enseñanza técnica.

Este período se caracteriza en la historia de la instrucción pública por su progresivo orientamiento hacia el modelo anglosajón. La reforma de la segunda enseñanza en 1902 fue el primer paso en tal sentido. Pero, limitada a un solo plano de la enseñanza, constituyó un paso falso. El régimen civilista restablecido por Piérola no supo ni pudo dar una dirección segura a su política educacional. Sus intelectuales, educados en un gárrulo e hinchado verbalismo o en un erudicionismo linfático y académico, no tenían sino una mediocre habilidad de tinterillos. Sus caciques o capataces, cuando se elevaban sobre el nivel mental de un mero traficante de culis y caña de azúcar, permanecían demasiado adheridos a los más caducos prejuicios aristocráticos.

El doctor M. V. Villarán, aparece desde 1900 como el preconizador de una reforma coherente con el embrionario desarrollo capitalista del país. Su discurso de ese año sobre las profesiones liberales, fue la primera requisitoria eficaz contra el concepto literario y aristocrático de la enseñanza trasmitido a la República por el Virreinato. Ese discurso condenaba al gaseoso y arcaico idealismo extranjero que hasta entonces había prevalecido en la enseñanza pública -reducida a la educación de los jóvenes "decentes"-, en el nombre de una concepción francamente materialista, o sea capitalista, del progreso. Y concluía con la aserción de que era "urgente rehacer el sistema de nuestra educación en forma tal que produzca pocos diplomados y literatos y en cambio eduque hombres útiles, creadores de riqueza". "Los grandes pueblos europeos -agregaba- reforman hoy sus planes de instrucción adoptando generalmente el tipo de la educación yanqui, porque comprenden que las necesidades de la época exigen ante todo, hombres de empresa, y no literatos ni eruditos, y porque todos esos pueblos se hallan empeñados más o menos en la gran obra humana de extender a todas partes su comercio, su civilización y su raza. Así también nosotros, siguiendo el ejemplo de las grandes naciones de Europa, debemos enmendar el equivocado rumbo que hemos dado a la educación nacional, a fin de producir hombres prácticos, industriosos y enérgicos porque ellos son los que necesita la Patria para hacerse rica y por lo mismo fuerte" (16).

La reforma de 1920 señala la victoria de la orientación preconizada por el doctor Villarán y, por tanto, el predominio de la influencia norteamericana. De un lado, la ley orgánica de enseñanza, en convencional vigor desde ese año, tiene su origen en un proyecto elaborado primero por una comisión que presidió Villarán y asesoró un técnico yanqui, el doctor Bard, destilado y refinado luego por otra comisión que encabezó también el doctor Villarán y rectificado finalmente por el doctor Bard, en su calidad de jefe de la misión norteamericana traído por el Gobierno para reorganizar la instrucción pública. De otro lado, la aplicación de los principios de la misma ley, fue confiada por algún tiempo a este equipo de técnicos yanquis.

La importación del método norteamericano no se explica, fundamentalmente, por el cansancio del verbalismo latinista sino por el impulso espiritual que determinaban la afirmación y el crecimiento de una economía capitalista. Este proceso histórico -que en el plano político produjo la caída de la oligarquía representativa de la casta feudal a causa de su ineptitud para devenir clase capitalista-, en el plano educacional impuso la definitiva adopción de una reforma pedagógica inspirada en el ejemplo de la nación de más próspero desarrollo industrial.

Se aborda, pues, con la reforma de 1920, una empresa congruente con el rumbo de la evolución histórica del país. Pero, como el movimiento político que canceló el dominio del viejo civilismo aristocrático, el movimiento educacional -paralelo y solidario a aquél- estaba destinado a detenerse. La ejecución de un programa demoliberal, resultaba en la práctica entrabada y saboteada por la subsistencia de un régimen de feudalidad en la mayor parte del país. No es posible democratizar la enseñanza de un país sin democratizar su economía y sin democratizar, por ende, su superestructura política.

En un pueblo que cumple conscientemente su proceso histórico, la reor-ganización de la enseñanza tiene que estar dirigida por sus propios hombres. La intervención de especialistas extranjeros no puede rebasar los límites de una colaboración.

Por estas razones, fracasó el experimento de la misión norteamericana. Por estas razones, sobre todo, la nueva ley orgánica quedó más bien como un programa teórico que como una pauta de acción.

Ni la organización ni la existencia de la enseñanza se conforman a la ley orgánica. El contraste, la distancia entre la ley y la práctica no pueden ser atenuados en sus puntos capitales. El doctor Bouroncle, en un estudio que nadie supondrá inspirado en propósitos negativos ni polémicos, apunta varias de las fallas y remiendos que se han sucedido en la accidentada historia de esta reforma. "Un ligero análisis -escribe- de las actuales disposiciones legales y regla-mentarias en materia de instrucción nos hace ver el gran número de las que no han tenido ni podían tener aplicación en la práctica. En primer término, la organización de la Dirección General y del Consejo Nacional de enseñanza ha sido reformada a mérito de una autorización legislativa, suprimiéndose las direcciones regionales que eran las entidades ejecutivas con mayores atribuciones técnicas y administrativas en el ramo. Las direcciones y secciones han sido modificadas y los planes de estudio de enseñanza primaria y secundaria han tenido que ser revisados. Las distintas clases de escuelas consideradas en la ley no se han tomado en cuenta y los exámenes y títulos preceptorales han necesitado ya una total reforma. Las categorías de escuelas no se han considerado, ni tampoco la complicada clasificación de los colegios que preconizó el reglamen-to de enseñanza secundaria. La Junta examinadora nacional ha sido reempla-zada en sus funciones por la Dirección de Exámenes y Estudios y el sistema total ha sido modificado. Y por último, la enseñanza superior, la que con más detalles organiza la ley, ha dado sólo parcial cumplimiento a sus mandatos. La Universidad de Escuelas Técnicas fracasó a las primeras tentativas de organización y las Escuelas Superiores de Agricultura, Ciencias Pedagógicas, Artes Industriales y Comercio, no han sido fundadas. El plan de estudios para la Universidad de San Marcos no ha tenido total aplicación y el Centro Estudiantil Universitario, para cuya dirección se contrató personal especial, no ha podido ni siquiera crearse. Y si examinamos los actuales reglamentos de enseñanza primaria y secundaria veremos asimismo un sinnúmero de disposiciones reformadas o sin aplicación. Pocas leyes y reglamentos de los que se han dado en el Perú, han tenido tan pronta y diversa modificación al extremo de que los pre-ceptos reformatorios y aquellos que no se aplican están hoy en mayor número en la práctica escolar que los que aún se conservan en vigencia en la ley y sus reglamentos" (17).

Esta es la crítica ponderada y prudente de un funcionario a quien mueve, como es natural, un espíritu de colaboración; pero no hacen falta otras constataciones, ni aun la de que no se consigue todavía dedicar a la enseñanza primaria el l0 por ciento de los ingresos fiscales ordenado por la ley, para declarar la quiebra de la reforma de 1920 (18). Por otra parte, esta declaración ha sido implícitamente pronunciada por el Consejo Nacional de Enseñanza al acometer la revisión de la Ley Orgánica.

A los que en este debate ocupamos una posición ideológica revolucionaria, nos toca constatar, ante todo, que la quiebra de la reforma de 1920, no depende de ambición excesiva ni de idealismo ultramoderno de sus postulados. Bajo muchos aspectos, esa reforma se presenta restringida en su aspiración y conservadora en su alcance. Mantiene en la enseñanza, sin la menor atenuación sustancial, todos los privilegios de clase y de fortuna. No franquea los grados superiores de la enseñanza a los niños seleccionados por la escuela primaria, pues no encarga absolutamente a ésta dicha selección. Confina a los niños de la clase proletaria en la instrucción primaria dividida, sin ningún fin selectivo, en común y profesional, y conserva a la escuela primaria privada, que separa desde la niñez, con rígida barrera, a las clases sociales y hasta a sus categorías. Establece únicamente la gratuidad de la primera enseñanza sin sentar por lo menos el principio de que el acceso a la instrucción secundaria, que el Estado ofrece a un pequeño porcentaje con su antiguo sistema de becas, está reservado expresamente a los mejores. La ley orgánica, en cuanto a las becas, se expresa en términos extremadamente vagos, además de que no reconoce prácticamente el derecho de ser sostenidos por el Estado sino a los estudiantes que han ingresado ya a los colegios de segunda enseñanza. Dice, en efecto, el artículo 254: "Por disposición reglamentaria, podrá exonerarse de derechos de enseñanza y de pensión en los internados de los colegios nacionales, como premio, a los jóvenes pobres, que se distingan por su capacidad, moralidad y dedicación al estudio. Estas becas serán otorgadas por el director regional a propuesta de la Junta de Profesores del Colegio respectivo" (19).

Tantas limitaciones impiden considerar la reforma de 1920 aún como la reforma democrática, propugnada por el doctor Villarán en nombre de principios demoburgueses.

RETOMADO DE:

http://www.yachay.com.pe/especiales/7ensayos/ENSAYOS/Indice.htm

Educación con pertinenecia cultural

Educación con pertinencia cultural
Gilberto López y Rivas
 
 
Nota publicada en la Jornada el 30 de abril del 2010.
Como parte de la Campaña contra la Discriminación en la Educación que se Ofrece a los Pueblos Originarios, en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN-Ajusco) tuvo lugar, del 19 al 21 de abril, el seminario Educación con pertinencia cultural: una asignatura pendiente, con la participación de más de 400 asistentes, en su mayoría indígenas hablantes de 14 lenguas, procedentes de 18 entidades federativas de la República. El seminario contó con exposiciones de especialistas en temas relacionados con la problemática indíígena y educación intercultural, pero sobre todo se caracterizó por un alto nivel de involucramiento de los participantes –muchos profesores bilingües–, algo no común en una actividad académica de esa envergadura.

Se constató a lo largo del seminario que la discriminacióón en los procesos educativos del Estado y sus agentes se expresa en múltiples dimensiones de clase, género e identidad étnico-cultural. Los educandos pertenecientes a los pueblos indígenas, en consecuencia, además de la discriminación y exclusión por sus condiciones socioeconómicas, sufren de las acciones, actitudes, comportamientos y políticas del racismo inherente a la construcción de los estados nacionales capitalistas, fundada en un contradictorio proceso de integración-asimilación y segregación-diferenciación, igualmente disolvente de lenguas, culturas e identidades.

Se niega a los pueblos indígenas el derecho a una educación de calidad, con pertinencia cultural y en igualdad de condiciones materiales que la ofrecida a otros sectores de la sociedad, lo cual configura una discriminación abierta o sutil, que incide en la dimensión pedagógica y en las prácticas escolares y docentes. En suma: no existe en México una educación pertinente que permita a los pueblos indígenas el desarrollo de sus culturas, en el marco de su identidad, sus autogobiernos y concepciones de vida.

Esa discriminación institucional y social que sufren la niñez y la juventud indígenas se manifiesta en su invisibilidad y estigmatización, que responden a esas lógicas contradictorias congénitas al capital, y se expresa en todos los niveles y acciones del sistema educativo con el que se atiende a los pueblos indígenas: mientras la invisibilidad borra actores, sujetos socioculturales-políticos y comunidades, se les ofrecen servicios de ínfima calidad y de carácter compensatorio. La distribución presupuestal, el funcionamiento de las instituciones y la manera en que operan las burocracias forman parte de estos esquemas de exclusión que vulneran sus derechos como ciudadanos, a la vez que constituyen una afrenta a su dignidad como culturas milenarias.

A pesar de la existencia de leyes –nacionales e internacionales– que reconocen la diversidad sociocultural y lingüística, resultado de movimientos y luchas, éstas por sí solas no garantizan una educación con pertinencia cultural, ya que las acciones y políticas públicas no solamente no las respetan, sino que están dirigidas –en realidad– a generar mecanismos y justificaciones para evadir el cumplimiento de la Constitución, los convenios internacionales y las leyes secundarias.

En el seminario se reiteró que los programas y estilos de trabajo autoritarios en los que son formados niños, niñas y jóvenes refuerzan el pensamiento y los mecanismos de discriminación social y étnica, ya que la formación que reciben, sean indígenas o no, niega el diálogo entre los distintos pueblos que conviven en la nación. Se hace responsables de la discriminación a personas individuales, ocultando el hecho de que son las propias políticas educativas las que generan las condiciones en que los estereotipos discriminatorios se expresan.

Así, actualmente, la escuela opera como una instancia coercitiva y excluyente. La presencia de estereotipos y estigmas en los procesos, programas y prácticas educativas encubre formas perversas de discriminación, en la medida en que los sujetos son abstraídos de sus contextos y características concretas de vida. Se consideró urgente poner en el centro de los esfuerzos de los educadores, los procesos y problemas que viven los individuos y los pueblos, a fin de aportar nuevas perspectivas de trabajo pedagógico que orienten tanto a los profesores como a los procesos de formación docente. Para ello se requiere sistematizar las prácticas, hacer investigación y construir experiencias junto con las comunidades.
En mi intervención sostuve que también los maestros, incluso muchos de origen indígena, son agentes, activos o pasivos, que reproducen la discriminación socioétnica y el sexismo que el Estado promueve. Por ello, debe haber una reflexión autocrítica para dilucidar estrategias efectivas de la lucha de los pueblos indios. La forma más coherente de combatir la discriminación y practicar una educación con pertinencia cultural es mediante el fortalecimiento pleno de su autonomía y con prácticas contrahegemónicas en todos los espacios, sectores y territorios, incluyendo las instituciones del Estado. Sin embargo, se requieren cambios profundos, radicales, que den viabilidad a un gobierno nacional que mande obedeciendo. Sólo sujetos auto-desarrollados pueden construir su destino y atender necesidades, aspiraciones e intereses propios. Los procesos autonómicos indígenas son formas básicas de respeto y entendimiento entre diferentes. Los pueblos indígenas, que luchan desde y para la autonomía, dan cuenta hoy de un gobierno y prácticas radicalmente diferentes a la lógica del Estado capitalista. Es por ello que la sociedad civil jugará un papel fundamental en la medida en que se renuncie a la visión estatista y se transite por los caminos de la comunalidad a la autonomíía.

¡A los maestros dignos que se negaron a la aplicación de la prueba Enlace!

viernes, 30 de abril de 2010

La formación de los intelectuales

Del libro:

"Los intelectuales y la formación de la cultura"

Antonio Gramsci
Editorial "Nueva visión" Buenos Aires, 1972

¿Los intelectuales son un grupo social autónomo e independiente, o por el contrario cada grupo social tiene una categoría propia y especializada de intelectuales? El problema es complejo por las formas variadas que ha asumido hasta hoy el proceso histórico real de formación de las diversas categorías intelectuales.
Las dos formas más importantes son las siguientes:
1) Cada grupo social, al nacer en el terreno originario de una función esencial en el mundo de la producción económica, se crea conjunta y orgánicamente uno o más rangos de intelectuales que le dan homogeneidad y conciencia de la propia función, no sólo en el campo económico sino también en el social y en el político: el empresario capitalista crea junto a él al técnico industrial y al especialista en economía política, al organizador de una nueva cultura, de un nuevo derecho, etc., etc. Debe advertirse que el empresario representa un producto social superior, ya caracterizado por cierta capacidad dirigente y técnica (es decir: intelectual): debe poseer cierta capacidad técnica no sólo dentro de la esfera circunscripta de su actividad y de su iniciativa propia, sino también en otras esferas, por lo menos en aquellas más directamente ligadas a la actividad económica (debe ser un organizador de masas de hombres; un organizador de la "confianza" de los inversores de la empresa, de los compradores de su mercancías, etc.).
Si no todos los empresarios, por lo menos una elite de ellos, debe tener capacidad para la organización de la sociedad en general, en todo su complejo organismo de servicios hasta la misma organización estatal, dada la necesidad de crear las condiciones más favorables para la expansión de la propia clase, o como mínimo debe poseer la capacidad para seleccionar "los encargados" (empleados especializados) a los que se pueda confiar esa actividad organizativa de las relaciones generales externas de la empresa. Se puede observar que los intelectuales "orgánicos", que cada nueva clase crea junto a ella y forma en su desarrollo progresivo, son en general "especializaciones" de aspectos parciales de la actividad primitiva del tipo social nuevo que la nueva clase ha dado a luz.*
También los señores feudales detentaron una particular capacidad técnica, la militar, y fue precisamente desde el momento, en el cual la aristocracia perdió el monopolio de la capacidad técnico-militar cuando comenzó la crisis del feudalismo. Pero la formación de los intelectuales en el mundo feudal y en el precedente mundo clásico debe ser examinada aparte: esta formación y desarrollo siguió trayectos y modos que conviene estudiar concretamente. Se debe observar que la masa de los campesinos, aunque cumple una función esencial en el mundo de la producción, no genera sus propios intelectuales "orgánicos", y tampoco "asimila" ningún grupo de intelectuales "tradicionales"; a pesar de que otros grupos sociales extraen muchos de sus intelectuales de la masa de campesinos y que gran parte de los intelectuales tradicionales son de origen campesino.
2) Pero cada grupo social "esencial", al surgir a la historia desde la estructura económica precedente y como expresión del desarrollo de esa estructura, ha encontrado, por lo menos en la historia hasta ahora desenvuelta, categorías intelectuales preexistentes y que además aparecían como representantes de una continuidad histórica no interrumpida aun por los más complicados y radicales cambios de las formas políticas y sociales.
La más típica de estas categorías intelectuales es la de los eclesiásticos, por largo tiempo monopolizadores (durante toda una etapa histórica que en parte se caracteriza por este monopolio) de algunos servicios importantes: la ideología religiosa, es decir la filosofía y la ciencia de la época, con la escuela, la instrucción, la moral, la justicia, la beneficencia, la asistencia, etc. La categoría de los eclesiásticos puede ser considerada como la categoría intelectual orgánicamente ligada a la aristocracia terrateniente; jurídicamente estaba equiparada a la aristocracia; con la que compartía el ejercicio de la propiedad feudal de la tierra y el uso de los privilegios estatales ligados a la propiedad. * Pero el monopolio de las superestructuras por parte de los eclesiásticos ** no se ejerció sin luchas y limitaciones, y por eso nacieron, en variadas formas (que se deben estudiar e investigar concretamente), otras categorías, favorecidas y acrecentadas por el afianzamiento del poder central del monarca hasta llegar al absolutismo. De ese modo la aristocracia de la toga se fue formando, con sus propios privilegios, un grupo de administradores, etc.: científicos, teóricos, filósofos no eclesiásticos, etc.
Así como estas diversas categorías de intelectuales tradicionales sienten con "espíritu de cuerpo" su no interrumpida continuidad histórica y su "calificación", del mismo modo se conservan a sí mismas como autónomas e independientes del grupo social dominante. Esta autoposición no carece de consecuencias de vasto alcance en el campo ideológico y político: toda la filosofía idealista se puede relacionar fácilmente con esta posición asumida por el complejo social de los intelectuales y se puede definir la expresión de esa utopía social según la cual los intelectuales se creen "independientes", autónomos, investidos de caracteres propios, etc.
Sin embargo, debe observarse que si bien el Papa y la alta jerarquía de la Iglesia se creen más ligados a Cristo y a los apóstoles que a los señores senadores Agnelli y Benni, no ocurre lo mismo con Gentile y Croce, por ejemplo; Croce, en especial, se siente estrechamente ligado a Aristóteles y a Platón, pero en cambio no oculta su relación con los senadores Agnelli y Benni y en eso precisamente se debe buscar el carácter más sobresaliente de la filosofía de Croce.
¿Cuáles son los límites "máximos" que admite el término "intelectual"? ¿Se puede encontrar un criterio unitario para caracterizar igualmente todas las diversas y variadas actividades intelectuales y para distinguir a éstas al mismo tiempo y de modo esencial de las actividades de las otras agrupaciones sociales? El error metódico más difundido, en mi opinión, es el de haber buscado este criterio de distinción en lo intrínseco de las actividades intelectuales y no, en cambio, en el conjunto del sistema de relaciones en que esas actividades se hallan (y por lo tanto en los grupos que las representan) en el complejo general de las relaciones sociales. Y en verdad el obrero o proletario, por ejemplo, no se caracteriza específicamente por el trabajo manual o instrumental, sino por la situación de ese trabajo en determinadas condiciones y en determinadas relaciones sociales (además de la consideración de que no existe trabajo puramente físico y de que la expresión de Taylor de "gorila amaestrado" es una metáfora para indicar un límite en cierta dirección: en cualquier trabajo físico; aunque se trate del más mecánico y degradado, siempre existe un mínimo de calidad técnica, es decir un mínimo de actividad creativa). Ya se ha observado que el empresario, por su misma función, debe tener en cierta medida algunas cualidades de tipo intelectual, si bien su figura social no está caracterizada por esas cualidades sino por las relaciones generales sociales que caracterizan la posición del empresario en la industria.
Todos los hombres son intelectuales, podríamos decir, pero no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales.
Cuando se distingue entre intelectuales y no intelectuales, en realidad sólo se hace referencia a la inmediata función social de la categoría profesional de los intelectuales, es decir, se tiene en cuenta la dirección en que gravita el mayor peso de la actividad específica profesional, si en la elaboración intelectual o en el esfuerzo nervioso-muscular. Esto significa que si se puede hablar de intelectuales, no tiene sentido hablar de no-intelectuales, porque los no-intelectuales no existen. Pero la misma relación entre esfuerzo de elaboración intelectual-cerebral y esfuerzo nervioso-muscular no es siempre igual; por eso se dan diversos grados de actividad específicamente intelectual. No hay actividad humana de la que se pueda excluir toda intervención intelectual, no se puede separar el homo faber del homo sapiens. Cada hombre, considerado fuera de su profesión, despliega cierta actividad intelectual, es decir, es un "filósofo", un artista, un hombre de buen gusto, participa en una concepción del mundo, tiene una consciente línea de conducta moral, y por eso contribuye a sostener o a modificar una concepción del mundo, es decir, a suscitar nuevos modos de pensar.
El problema de la creación de un nuevo grupo intelectual consiste, por lo tanto, en elaborar críticamente la actividad que existe en cada uno en cierto grado de desarrollo; modificando su relación con el esfuerzo nervioso-muscular en un nuevo equilibrio, y logrando que el mismo esfuerzo nervioso-muscular, en tanto elemento de una actividad práctica general, que renueva constantemente el mundo físico y social, llegue a ser el fundamento de una nueva e integral concepción del mundo. El tipo tradicional y vulgarizado del intelectual está dado por el literato, el filósofo y el artista. Por lo tanto los periodistas, que pretenden ser literatos, filósofos y artistas, pretenden también ser los "verdaderos" intelectuales. En el mundo moderno la educación técnica, ligada estrechamente al trabajo industrial, aun el más primitivo y descalificado, debe formar la base del nuevo tipo de intelectual.
Con esa base ha trabajado el semanario Ordine Nuovo para desarrollar ciertas formas de un nuevo intelectualismo y para determinar nuevos conceptos, y no ha sido ésta una de las razones menores de su éxito, porque tal posición correspondía a aspiraciones latentes y estaba de acuerdo con el desarrollo de las formas reales de vida. El modo de ser del nuevo intelectual ya no puede consistir en la elocuencia, motora exterior y momentánea de los afectos y de las pasiones, sino en su participación activa en la vida práctica, como constructor, organizador, "persuasivo permanentemente" no como simple orador y, sin embargo, superior al espíritu matemático abstracto; a partir de la técnica-trabajo llega a la técnica-ciencia y a la concepción humanista histórica, sin la cual se es "especialista" y no se llega a ser "dirigente" (especialista + político).
Así se plasman históricamente ciertas categorías especializadas para el ejercicio de la función intelectual, se forman en conexión con todos los grupos sociales, pero en especial con los más importantes, y sufren elaboraciones más extensas y complejas en conexión con el grupo social dominante. Una de las características más relevantes de cada grupo, que se desarrolla en dirección al dominio, es su lucha por la asimilación y la conquista "ideológica" de los intelectuales tradicionales, asimilación y conquista que es tanto más rápida y eficaz cuanto más rápidamente elabora el grupo dado, en forma simultánea, sus propios intelectuales orgánicos.
El enorme desarrollo alcanzado por la actividad y la organización escolar (en sentido amplio), en las sociedades que surgieron del mundo medieval, muestra la importancia que han alcanzado en el mundo moderno las categorías y las funciones intelectuales: en la medida en que se ha tratado de profundizar y ensanchar la "intelectualidad" de cada individuo, también se tendió a multiplicar las especializaciones y a perfeccionarlas. Esto se cumple gracias a las instituciones escolares de diverso grado, hasta los organismos para promover la llamada "alta cultura", en cada campo de la ciencia y de la técnica.
La escuela es el instrumento para formar los intelectuales de diverso grado. La complejidad de las funciones intelectuales en los diversos Estados se puede medir objetivamente por la cantidad de escuelas especializadas y por su jerarquización: cuanto más extensa es el "área" escolar y cuanto más numerosos son los grados" "verticales" de la escuela, tanto más complejo es el mundo cultural, la civilización, de un determinado Estado. Se puede encontrar un parangón en la esfera de la técnica industrial: la industrialización de un país se mide por su capacidad en la construcción de máquinas para construir máquinas y en la fabricación de instrumentos cada vez más precisos para construir máquinas e instrumentos para construir máquinas, etc. El país que tiene los mejores elementos para construir instrumentos para los gabinetes experimentales de los científicos y para construir instrumentos para poner a punto esos instrumentos, puede ser considerado como el país más avanzado en el campo técnico-industrial, el más civilizado, etc. Así ocurre en la preparación de los intelectuales y en las escuelas dedicadas a esta preparación; escuelas e institutos de alta cultura son asimilables. También en este campo la cantidad no puede separarse de la calidad. A la más refinada especialización técnico-cultural, debe necesariamente corresponder la mayor extensión posible, en la difusión de la instrucción primaria y la mayor disposición para favorecer, con los grados intermedios, al número mayor de personas. Naturalmente, esta necesidad de crear la más amplia base posible para la selección y la elaboración de las más altas cualidades intelectuales --es decir: de dar a la cultura y a la técnica superior una estructura democrática-- no carece de inconvenientes: se crea de ese modo la posibilidad de vastas crisis de desocupación en los estratos medios intelectuales, como ocurre efectivamente en todas las sociedades modernas.
Se debe observar que la elaboración de los grupos intelectuales en la realidad concreta no se cumple en un terreno democrático-abstracto, sino de acuerdo con procesos históricos tradicionales muy concretos. Se han formado grupos que tradicionalmente "producen" intelectuales y son esos mismos grupos los que con frecuencia se especializan en el "ahorro", es decir, la pequeña y la media burguesía terrateniente y algunos estratos de la pequeña y de la media burguesía de las ciudades. La variada distribución de los diversos tipos de escuelas (clásicas y profesionales) en el terreno "económico" y las distintas aspiraciones de las múltiples categorías de estos grupos determinan o dan forma a la producción de las diversas ramas de especialización intelectual. La burguesía rural en Italia, por ejemplo, produce en especial funcionarios estatales y profesionales liberales, mientras que la burguesía ciudadana produce técnicos para la industria; por eso la Italia septentrional produce especialmente técnicos y en cambio la Italia meridional principalmente funcionarios y profesionales.
La relación entre los intelectuales y el mundo de la producción no es inmediata, como ocurre con los grupos sociales fundamentales, sino que es "mediata" en grado diverso en todo el tejido social y en el complejo de las superestructuras, en los que los intelectuales son los "funcionarios". Se podría medir la "organicidad" de los diversos estratos intelectuales y su conexión más o menos estrecha con un grupo social fundamental, fijando una gradación de las funciones y de las superestructuras de abajo hacia arriba (desde la base estructural hacia arriba). Por ahora se pueden fijar dos grandes planos superestructurales, el que se puede llamar de la "sociedad civil", que está formado por el conjunto de los organismos vulgarmente llamados "privados", y el de la "sociedad política o Estado"; y que corresponden a la función de "hegemonía" que el grupo dominante ejerce en toda sociedad y a la de "dominio directo" o de comando que se expresa en el Estado y en el gobierno "jurídico". Estas funciones son precisamente organizativas y conectivas. Los intelectuales son los "empleados" del grupo dominante para el ejercicio de las funciones subalternas de la hegemonía social y del gobierno político, a saber: 1) del "consenso" espontáneo que las grandes masas de la población dan a la dirección impuesta a la vida social por el grupo fundamental dominante, consenso que históricamente nace del prestigio (y por lo tanto de la confianza) que el grupo dominante deriva de su posición y de su función en el mundo de la producción; 2) del aparato de coerción estatal que asegura "legalmente" la disciplina de aquellos grupos que no "consienten" ni activa ni pasivamente, pero que el mismo está preparado para toda la sociedad en previsión de los momentos de crisis en el comando y en la dirección, casos en que no se da el consenso espontáneo.
Este planteo del problema da como resultado una extensión muy grande del concepto de intelectual, pero sólo de esta manera es posible alcanzar una aproximación concreta a la realidad. Este modo de plantear la cuestión choca contra preconceptos de casta: es verdad que la misma función organizativa de la hegemonía social y del dominio estatal da lugar a cierta división del trabajo y por eso a toda una gradación de calificaciones, en algunas de las cuales ya no aparece ninguna atribución directiva y organizativa: en el aparato de dirección social y estatal existe toda una serie de empleos de carácter manual e instrumental (de orden y no de concepto, de agente y no de oficial o de funcionario, etc.); pero evidentemente es preciso hacer esta distinción, como será necesario hacer también alguna otra. De hecho, la actividad intelectual debe ser distinguida en grados también desde el punto de vista intrínseco, grados que en los momentos de extrema oposición dan una verdadera diferencia cualitativa: en el más alto grado se colocarán los creadores de las diversas ciencias, de la filosofía, del arte, etc.; en el nivel más bajo, los más humildes "administradores" y divulgadores de la riqueza intelectual ya existente, tradicional, acumulada.
En el mundo moderno la categoría de los intelectuales, así entendida, se ha ampliado de modo increíble. El sistema social democrático-burocrático ha gestado masas imponentes, no todas justificadas por las necesidades sociales de la producción, aunque justificadas por las necesidades políticas del grupo fundamental dominante. De ahí la concepción loriana del "trabajador" improductivo (¿pero improductivo con respecto a quién y a qué modo de producción?), que podría justificarse en parte si se tiene en cuenta que estas masas disfrutan de su posición haciéndose asignar enormes sumas de la renta nacional. El concepto de masa ha estandarizado a los individuos como calificación individual y como psicología, determinando los mismos fenómenos de todas las otras masas estandarizadas: concurrencia que plantea la necesidad de la organización profesional de la defensa, de la desocupación, de la superproducción escolar, de la emigración, etc.

Sesión 6:

Universalidad del rapport pedagógico y problemas de los intelectuales de Antonio Gramsci

FECHA: 24 de abril 2010

OBSERVADOR(ES): Reyna Mata B.
FACILITADOR(ES): Elias

Facilitadores Asistentes

Reyna Mata
Irma Rodríguéz
Carmina Galicia
Melina González
Rafael González
Valeri
Samuel


CONSTRUCCIÓN DE LA COMUNIDAD DE INDAGACIÓN:
1. REGLAS:
A) LEVANTAR LA MANO PARA PEDIR LA PALABRA
B) RESPETAR A LOS OTROS
C) ESCUCHAR A LOS OTROS
D) CUIDAR A LOS OTROS

2. CONOCER A LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD DE INDAGACIÓN
A) RECONOCERNOS COMO COMUNIDAD: RECORDAR QUIENES SOMOS

3.PENDIENTES:

INFORMACIÓN:

- la sesión será de 3hrs, es decir de las 15hrs a las 18hras.

-Debido a que algunos de los integrantes del seminario se tienen que retirar rápidamente al final de la sesión o antes, se decidió que los pendientes serán siempre al principio de cada sesión.

El pendiente que se discutió en esta sesión fue sobre la falta de lectura de los textos correspondientes a cada sesión, pues esto dificulta que solo se exponga e intérprete los textos y no llegamos a la discusión y polémica con los autores correspondientes.
Las resultantes de nuestra exposición de motivos del porque no se está cumpliendo con el compromiso de la lectura, se resumió; a la gran extensión de algunos de los textos, a la complejidad de los mismos, así como también a situaciones en particular de vida, dado a que muchos traban, estudian y no hay tiempo para concluir por completo los textos.

La conclusión fue reafirmar el compromiso e interés en el seminario, ya que se intentara que se concluyan sesión a sesión los textos que debemos trabajar, asi como también mandar algún tipo de apoyo o guía sobre la lectura para que facilite la interpretación de los textos y si por algún motivo no se puede concluir la totalidad de la lectura se intente aportar algo en el momento de la discusión. Esto es en relación a que todos preparemos nuestra sesión del seminario ya sea comentar alguna nota del periódico, libros o alguna experiencia en particular que nos permita enriquecer la discusión.

No olvidemos nuestro compromiso y sigamos construyendo juntos.

4 DINÁMICA DE LA SESIÓN:
Consistió en escribir en una sola palabra una característica de defina a un intelectual y el nombre de algún intelectual.

5 DISCUSIÓN DEL TEXTO:

• El principal punto de partida fue el concepto de Rapport, el cual puede entenderse como simpatía, comunicación afectiva. Integrando este concepto a la lectura nos referimos a un elemento que aparece y se extrae de la sociedad política y de la sociedad civil y esta es la que integra el Rapport.
• Los intelectuales una de sus principales tareas es organizar, y partiendo de nuestra condición ¿cómo utilizamos esta organización?, para ¿Qué?, ¿cual nuestro compromiso? ¿Desde donde cuestionamos?, ¿desde donde escribimos?.
• La importancia del concepto de hegemonía y de legitimación en la formación de los intelesctuales. Para Antonio Gramsci, era un proceso en el cual los subordinados debían imponer otro "escenario" con la pena de venir en la misma estructura social anterior. Un ejemplo posterior de esto fue lo que se convirtió la experencia de la Revolución rusa. Se puede pensar que una teoría de la hegemonía gramsciana puede contradecir a la teoría de clases de Marx, esto porque habría idealmente bases de contacto entre el ejercicio de la dirección política y el de la dirección intelectual (en una base social) y la importancia será avanzar, sumando cualquier tipo de alianza (interclasista si es necesario) con el fin de conquistar un modelo cultural y contraponerlo contra el hegemónico con lo que se lograría superar el desnivelamiento entre opresión y moral histórica, fractura que también se podría entender anteriormente como contradicción de clase. El evolucionismo spenceriano fue fundamental a la hora de dotar de un esquema pro-capitalista aún en los proyectos que iban contra el liberalismo, como el comunismo. Bajo ese influjo, en el cual cayeron hasta los marxistas, la teoría de la hegemonía cultural se cumplía: en el Estado social o fuera de éste, la lógica del progreso se mantiene.
• La relación entre los intelectuales y el mundo de la producción no es inmediata, como ocurre con los grupos sociales fundamentales, sino que es "mediata" en grado diverso en todo el tejido social y en el complejo de las superestructuras, en los que los intelectuales son los "funcionarios". Se podría medir la "organicidad" de los diversos estratos intelectuales y su conexión más o menos estrecha con un grupo social fundamental, fijando una gradación de las funciones y de las superestructuras de abajo hacia arriba (desde la base estructural hacia arriba). Por ahora se pueden fijar dos grandes planos superestructurales, el que se puede llamar de la "sociedad civil", que está formado por el conjunto de los organismos vulgarmente llamados "privados", y el de la "sociedad política o Estado"; y que corresponden a la función de "hegemonía" que el grupo dominante ejerce en toda sociedad y a la de "dominio directo" o de comando que se expresa en el Estado y en el gobierno "jurídico". Estas funciones son precisamente organizativas y conectivas. Los intelectuales son los "empleados" del grupo dominante para el ejercicio de las funciones subalternas de la hegemonía social y del gobierno político, a saber: 1) del "consenso" espontáneo que las grandes masas de la población dan a la dirección impuesta a la vida social por el grupo fundamental dominante, consenso que históricamente nace del prestigio (y por lo tanto de la confianza) que el grupo dominante deriva de su posición y de su función en el mundo de la producción; 2) del aparato de coerción estatal que asegura "legalmente" la disciplina de aquellos grupos que no "consienten" ni activa ni pasivamente, pero que el mismo está preparado para toda la sociedad en previsión de los momentos de crisis en el comando y en la dirección, casos en que no se da el consenso espontáneo.
• Es verdad que la misma función organizativa de la hegemonía social y del dominio estatal da lugar a cierta división del trabajo y por eso a toda una gradación de calificaciones, en algunas de las cuales ya no aparece ninguna atribución directiva y organizativa: en el aparato de dirección social y estatal existe toda una serie de empleos de carácter manual e instrumental (de orden y no de concepto, de agente y no de oficial o de funcionario, etc.); pero evidentemente es preciso hacer esta distinción, como será necesario hacer también alguna otra. De hecho, la actividad intelectual debe ser distinguida en grados también desde el punto de vista intrínseco, grados que en los momentos de extrema oposición dan una verdadera diferencia cualitativa: en el más alto grado se colocarán los creadores de las diversas ciencias, de la filosofía, del arte, etc.; en el nivel más bajo, los más humildes "administradores" y divulgadores de la riqueza intelectual ya existente, tradicional, acumulada.

viernes, 9 de abril de 2010

La Escuela Moderna


Nuestra primera lectura fue el libro "El país de la autonomía", La escuela moderna

en este link ustedes podrán descargar la lectura:
http://www.speedyshare.com/files/21862670/lA_ESCUELA_MODERNA.pdf

lunes, 5 de abril de 2010

guía de observación


GUÍA DE OBSERVACIÓN
Seminario de Educación Popular en América Latina

3ª. SESIÓN: Discusión de Popular
FECHA: 6 de Marzo del 2010
OBSERVADOR(ES): ALEJANDRO
FACILITADOR(ES): REYNA


Facilitadores Asistentes
1 Reyna Simitrio Guerrero
2 Irma Rodríguéz
3 Mayra Martínez
4 Yagüi
5 Carmina Galicia
6 Melina González
7 Alejandro Alcaráz
8 Tomás Ortíz
9 Rafael González


CONSTRUCCIÓN DE LA COMUNIDAD DE INDAGACIÓN:
1. REGLAS:
A) LEVANTAR LA MANO PARA PEDIR LA PALABRA
B) RESPETAR A LOS OTROS
C) ESCUCHAR A LOS OTROS
D) CUIDAR A LOS OTROS

2. CONOCER A LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD DE INDAGACIÓN
A) RECONOCERNOS COMO COMUNIDAD: RECORDAR QUIENES SOMOS

3. ACTIVIDAD DE LA PRIMERA SESIÓN:

Actividad 1
Comunidad de Diálogo

Actividad 2
Discusión del Concepto “Popular”

Actividad 3
Cierre de la discusión pasada sobre “educación”.

Actividad 4
Introducción al libro: En el País de la Autonomía

Actividad 5
Asignación de tareas y elección de equipos


4. OBJETIVOS DE LA SESIÓN:

• RECORDAR LAS REGLAS DE LA COMUNIDAD DE INDAGACIÓN
• ANALIZAR A PARTIR DE VARIAS CITAS EL CONCEPTO POPULAR.
• GENERAR A PARTIR DE LAS CITAS UNA DISCUSIÓN QUE NOS LLEVE A CREAR NUESTRO PROPIO CONCEPTO DE POPULAR.
• GENERAR PREGUNTAS QUE APUNTEN Y AYUDEN A CONFIGURAR NUESTRA PROPIA IDEA DE EDUCACIÓN POPULAR.


DINÁMICA DE LA LECTURA EN VOZ ALTA Y COLECTIVA:

Melina González
Comenzó compartiendo algunas citas de lo que significa la palabra popular y sus diferentes acepciones. Popular, relativo a masa, categoría definida por el sistema, relación entre el individuo y la masa.

Carmina Galicia
Continuó con definiciones de lo que se entiende por Popular: Del pueblo, identificación, relativo a clases bajas, relativo a los menos dotados y los de menor alcance.

Alejandro Alcaraz
Habló sobre la dualidad del término, popular como término despectivo y como término facultativo. La relación del término con la explicación de ser humano a partir del colectivismo y el individualismo, siendo la relación de masas la que define el término.

Mayra Martínez
Propuso estudiar dicha palabra a partir de interese comunes, entendiendo al pueblo como las masas.

Simitrio Guerrero
Propuso estudiar y analizar el término a partir de la experiencia, y no de términos y definiciones. Existen diferentes tipos de educación y están en todos lados

Reyna Mata
Se puede entender a partir de las distintas aportaciones que el significado se sobreentiende como la delimitación de estratos económicos, lo que implica la convivencia de estratos económicos. La diferencia de clases genera tensión, lo que dificulta la relación entre ellas y el compartir el término popular, apartándolo para la clase con más integrantes a partir de las divisiones socioeconómicas.

Mayra Martínez
Todas estas tendencias generan nuevas preguntas. Nos vemos en la necesidad de replantear términos. Las nuevas preguntas van hacia contenidos pragmáticos y analíticos. El fin del estudio es alcanzar la autonomía de los pueblos.

Tomás Ortiz
Cada comunidad tiene necesidades diferentes. Buscamos un término común, si es difícil entre nosotros, lo es más entre los diferentes pueblos. La educación popular debe estar en todos los espacios y en todos los momentos, más como filosofía que como sistema.

Reyna Mata
A partir del contexto socio histórico de los individuos trabajar para formar sujetos.

Tomás Ortiz
Alcanzar la diferenciación para poder alcanzar la igualdad. Lo popular es la suma de identidades.


RELACIÓN EMOCIONAL:

La discusión se llevo en orden y tranquilidad, escuchando las diferentes posturas y versiones a partir de la diversidad de vidas y opiniones. La sesión pasada aumento el nivel de animosidad en la audiencia, en un par de ocasiones interrumpiendo al expositor, lo que no ocurrió en dicha sesión.

En la sesión pasada se alcanzaron diferencias por la diferencia de conceptos, utilizamos la misma palabra para referirnos a distintos significados, lo que conlleva obvias diferencias.


COMPARACIÓN CON LA ACTUALIDAD:

Si popular está relacionado con la cantidad de gente a partir de divisiones socioeconómicas, entonces es cierto número de localidades, personas, y comunidades localizables.

Si popular somos todos, entonces hay diferentes tipos de popular, y todo es popular, y cada quién pertenece a cierta clase, que por considerar cierto número de integrantes se interpreta como popular.

PLANTEAMIENTO DE PREGUNTAS:

¿Educación para qué y para quién, hacia dónde la queremos dirigir y en qué medida es posible?

Es un acto de real de ayuda, o de egocentrismo salvador.
¿Ayudar en qué medida?

Propongo discutir posteriormente el término de CLASES SOCIALES, el cuál está estrechamente relacionado con la palabra popular. Si fuéramos todos, una sola clase homogénea, ¿cuáles serían los problemas? ¿Buscaríamos diferenciación a partir de un cierto nivel de ingreso y producción intelectual y material?

sábado, 20 de marzo de 2010




Invitación a la Conferencia Libres de Analfabetismo: Cuba, Venezuela y Bolivia
El problema del analfabetismo en nuestro país y en varios países del Tercer Mundo, es una deuda pendiente que urge saldar. Hoy en día existen varios ejemplos de que es posible transformar estas condiciones, ha sido en Nuestra América donde los pueblos le han ganado la batalla al analfabetismo. Hace casi 50 años inicio en Cuba la materialización del sueño de Martí “un pueblo culto es un pueblo libre” y ese sueño se ha extendido entre varios pueblos del continente. Hemos decidido dedicarle el estudio y la reflexión a tres pueblos que se han alfabetizado: Cuba, Venezuela y Bolivia. Intentaremos compartir y conocer: qué condiciones preceden a la liberación del analfabetismo en estos países, cómo ha sido posible, cómo intervienen las ideas revolucionarias en esta gigantesca tarea y qué está por delante. No para hacer copias, sino para repensar y buscar caminos y soluciones para nuestro país.

Contaremos con la presencia de: Jorge Mansilla, Embajador de la República Plurinacional de Bolivia en México. Segundo Pacheco Toledo, Primer Secretario y Representante de la Oficina del Ministerio de Educación Superior de la Embajada de la República de Cuba en México. Gustavo S. Blanco Álvarez, Agregado Diplomático y Funcionario de la Oficina del Ministerio de Educación Superior de la Embajada de la República de Cuba en México. Eloísa Lagonell Ministra Consejera de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela.

Jueves 25 de marzo 2010 a las 12:00 hrs. en la Sala Leonila Vázquez, Conjunto Amoxcalli de la Facultad de Ciencias, Ciudad Universitaria, UNAM.

Informes en: edupopal@gmail.com o www.educaciónpopularal.blospot.com

Invita el Seminario de Educación Popular en América Latina y los Proyectos Estudiantiles de la Facultad de Ciencias.

jueves, 11 de febrero de 2010

Sesión 2:

Ejercicio #1

Seminario Educación Popular en América Latina

El siguiente ejercicio es para facilitar la discusión de nuestra siguiente sesión. La intensión de este ejercicio, más que dar una única respuesta, es poder englobar con ideas concretas los diferentes conceptos, ideales y sentires que para nosotros de forma individual, nos provoca cada una de las preguntas. La intención es pasar de lo individual, a lo colectivo y de regreso, articulando las respuestas de todos.

La finalidad de éste ejercicio no es sacar una respuesta única, pues en particular, en temas de educación no las hay, más bien, la finalidad es conformar un concepto apoyado de forma teórica con las citas y conocimientos ”académicos” que tengamos; y también a partir de nuestra subjetividad, nuestras emociones y saberes empíricos.

Así que adelante.

1.- ¿Qué deseamos que sea la educación popular?

2.- ¿Qué no deseamos que sea la educación popular?

3.-A partir de estas respuestas, qué nuevas preguntas surgieron.

Les ponemos como ejemplo una serie de preguntas que a los facilitadores y organizadores, nos surgieron en una de las discusiones.

  • ¿Hablar de educación popular, es lo mismo que hablar de educación alternativa?
  • ¿La educación popular puede discriminar a personas que no pertenezcan a la clase popular?
  • ¿La educación popular te lleva directamente a una educación hacia el poder popular?
  • ¿Qué características debe de tener la educación popular para fungir como transformadora?
  • ¿Qué se necesita para poder hacer permanente un proyecto de educación popular?¿Al hablar de educación popular, estamos hablando de educación en la democracia?
  • ¿En la educación popular tiene qué estar presente el trabajo manual como prioridad?
  • Como formadores de la educación popular, ¿cómo generamos un ambiente que forme a sujetos críticos?

La Unam quedó exenta del recorte presupuestal

Se gestionó con el gobierno federal evitar la reducción, afirma


Arranca en la universidad campaña de activación física

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El rector de la UNAM, José Narro Robles, durante el arranque de la campaña de activación física No te oxides, en Ciudad UniversitariaFoto José Carlo González
Emir Olivares Alonso
Periódico La Jornada
Jueves 11 de febrero de 2010, p. 42

El recorte presupuestal planteado por autoridades federales a principios de año a las instituciones públicas de educación superior no se aplicará a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), informó el rector de la casa de estudios José Narro Robles.

En entrevista tras el arranque de la campaña por la activación física en la institución, señaló que directivos universitarios gestionaron con varias instancias del gobierno federal para evitar que la máxima casa de estudios fuera objeto de una disminución en su presupuesto para 2010 que alcanza casi 24 mil millones de pesos.

En el caso de la UNAM, voy a hablar por lo que ya estoy absolutamente convencido, sé porque tengo los elementos para decirlo, la universidad no va a ser sujeto de ningún ajuste presupuestal, como se había planteado el primero de enero en el portal de la Secretaría de Hacienda. No vamos a tener la disminución del presupuesto.

A principio de año, las secretarías de Hacienda y Educación Pública decretaron un recorte de alrededor de mil 700 millones de pesos en el presupuesto de 2010 para educación superior aprobado en noviembre del año pasado por los diputados, medida que perjudicó sobre todo a las universidades públicas federales y a programas extraordinarios para ese nivel educativo.

domingo, 31 de enero de 2010

MÁS CITAS DE EDUCACIÓN


Dewey nos da una definición técnica de educación:
es aquella constante reconstrucción o reorganización de la experiencia que da sentido a la experiencia y que aumenta la capacidad para dirigir el curso de la experiencia subsiguiente.”
DEWEY, J. DEMOCRACIA Y EDUCACIÓN. Edit. Javier Morata, S.L.. España , 1920. pág. 74
También una del término Democracia:
“…primariamente un modo de vivir asociado de experiencia comunicada juntamente. La extensión en el espacio del número de individuos, que participan en un interés, de modo que cada uno ha de referir su propia acción a la de los demás y considerar la acción de los demás para dar pauta y dirección a la propia, equivale a la supresión de aquellas barreras de clase, raza y territorio nacional, que impiden que el hombre perciba la plena significación de su actividad...”
DEWEY, J. DEMOCRACIA Y EDUCACIÓN. Edit. Javier Morata, S.L.. España , 1920. pág. 82
“la serie de influencias o procesos por los cuales se integra a los niños al sector de los adultos. Influencias que tienen la meta de dotar a las jóvenes generaciones de aquellas nociones y conocimientos que constituyen la parte más valiosa de la experiencia y la sabiduría de la raza, así como de las actitudes, aspiraciones e ideales del grupo, con miras a lograr la supervivencia de la sociedad y posibilitar sus progreso. Son procesos continuos que se inician al nacer y tenían hasta morir.
Tesis: Meza Campos, Laura. La influencia de la escuela activa de John Dewey en el pensamiento pedagógico de Rafael Ramírez y la Escuela Rural Mexicana (1924- 1932). México, 1988. Tesis Licenciatura (pedagogía) UNAM Facultad de Filosofía y Letras. p. p. 76
La educación debía recaer en la comunidad y no sólo en individuos:
aquel proceso general, mediante el cual se transmiten los elementos más valiosos de la cultura, no sólo al sector joven, sino también al adulto, además de ser el proceso por el cual se enseña a vivir una vida más satisfactoria socializando a la gente en conciencia y actividad, y agitándola para despertar en ella una conciencia comunal, con objeto de que pueda descubrir y satisfacer sus propias necesidades conjuntamente y de manera organizada
Tesis: Meza Campos, Laura. La influencia de la escuela activa de John Dewey en el pensamiento pedagógico de Rafael Ramírez y la Escuela Rural Mexicana (1924- 1932). México, 1988. Tesis Licenciatura (pedagogía) UNAM Facultad de Filosofía y Letras. p. p. 78
Organización de la Escuela Rural: tiene como objetivo organizar a la comunidad, socializarla, y proporcionarle los medios adecuados para que para que lograra superar sus condiciones desfavorables de vida. Ramírez decía:
Una escuela que con emoción piadosa recoge por igual tanto a la tradición de miseria e incultura en que por siglos han vivido las masas rurales del país como los anhelos de las multitudes campesinas por su rehabilitación total, una escuela que va enseñando la vida, mediante la vida misma; enseña a vivir más dignamente cada nuevo día:: una escuela que toma por completo el proceso de educación y lo trabaja parejamente por entero educando a los niños, a los adultos y a la comunidad; una escuela, en fin, adecuada y propia para este atrasado y pobre país nuestro que es México
Tesis: Meza Campos, Laura. La influencia de la escuela activa de John Dewey en el pensamiento pedagógico de Rafael Ramírez y la Escuela Rural Mexicana (1924- 1932). México, 1988. Tesis Licenciatura (pedagogía) UNAM Facultad de Filosofía y Letras. p. p. 85
“…¿podría meditar acerca de la igualdad que la naturaleza ha establecido entre los hombres y sobre la desigualdad creada por ellos, sin pensar al mismo tiempo en la profunda sabiduría con que una y otra, felizmente combinadas en ese Estado, concurren, del modo más favorable para la sociedad, al mantenimiento del orden público y a la felicidad de los particulares?...”
ROUSSEAU, JEAN, JACOB. Discurso Sobre el Origen de la Desigualdad Entre los Hombres. Grijalbo, México, 1972.p.p. 7

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